Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
3 junio 2010 4 03 /06 /junio /2010 08:16

Las-Manos-Del-Abuelo.jpg

 

El abuelo, con noventa y tantos años, sentado débilmente en la banca del patio.
No se movía, solo estaba sentado cabizbajo mirando sus manos. 
Cuando me senté a su lado no se dio por enterado y entre más tiempo pasaba,
me pregunté si estaba bien. Finalmente, no queriendo realmente estorbarle sino verificar
que estuviese bien, le pregunté cómo se sentía.
 
Levantó su cabeza, me miró y sonrió. “Sí, estoy bien, gracias por preguntar”,
dijo en una fuerte y clara voz.
“No quise molestarte, abuelo, pero estabas sentado aquí simplemente mirando tus manos
y quise estar seguro de que estuvieses bien”, le expliqué.
“¿Te has mirado jamás tus manos?” preguntó. “Quiero decir, ¿realmente mirarte las manos?”
 
Lentamente abrí mis manos y me quedé contemplándolas. Las volteé, palmas hacia arriba
y luego hacia abajo. No, creo que realmente nunca las había observado mientras intentaba
averiguar qué quería decirme. El abuelo sonrió y me contó esta historia:
“Detente y piensa por un momento acerca de tus manos, cómo te han servido bien a través de los años. 
Estas manos, aunque arrugadas, secas y débiles han sido las herramientas que he usado
toda mi vida para alcanzar, agarrar y abrazar la vida.
 
Ellas pusieron comida en mi boca y ropa en mi cuerpo. Cuando niño, mi madre me enseñó
a plegarlas en oración. 
Ellas ataron los cordones de mis zapatos y me ayudaron a ponerme mis botas.
Han estado sucias, raspadas y ásperas, hinchadas y dobladas.
Se mostraron torpes cuando intenté sostener a mi recién nacido hijo. 
 
Decoradas con mi anillo de bodas, le mostraron al mundo que estaba casado
y que amaba a alguien especial.
Ellas temblaron cuando enterré a mis padres y esposa y cuando caminé por el pasillo
con mi hija en su boda. Han cubierto mi rostro, peinado mi cabello y lavado
y limpiado el resto de mi cuerpo. Han estado pegajosas y húmedas, dobladas y quebradas,
secas y cortadas.
 
Y hasta el día de hoy, cuando casi nada más en mí sigue trabajando bien,
estas manos me ayudan a levantarme y a sentarme, y se siguen plegando para orar
Estas manos son la marca de dónde he estado y la rudeza de mi vida.
Pero más importante aún, es que son ellas las que Dios tomará en las Suyas cuando me lleve a casa.
Nuestras manos son una bendición. Me pongo a pensar que hacemos con esas manos en cuanto
a nuestras relaciones con los demás:
 
¿las usaremos para abrazar y expresar cariño y afecto o las esgrimiremos para exhibir ira y rechazo? 
 
Ojalá que escojamos con sabiduría. 

Compartir este post

Repost 0
Published by Ramazzotti - en Otros
Comenta este artículo

Comentarios

Laura de Bife 06/04/2010 19:22


Excelente reflexión.
Deberíamos aprender más de la experiencia de nuestros mayores y no tenerlos postergados.
Ellos tienen la sabiduría de los años.
Lau.


Presentación

  • : Olympia
  • Olympia
  • : Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por el simple hecho de haberse cruzado en nuestro camino...
  • Contacto

Categorías