Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por el simple hecho de haberse cruzado en nuestro camino...
Había un perro que mordía sin razón.
Le puso su amo una campanilla para advertir a la gente de su presencia.
Y el can, sonando la campanilla, se fue a la plaza pública a presumir.
Mas una perra, ya entrada en años le dijo:
-- ¿ De qué presumes tanto ? Sé que no llevas esa campanilla por tus virtudes,
sino para anunciar tu maldad oculta.
Los halagos que se hacen a sí mismos los fanfarrones,
sólo delatan sus mayores defectos.