Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por el simple hecho de haberse cruzado en nuestro camino...
En la mitología griega, Afaia era una diosa griega de la luz, hija de Leto y por tanto, hermanastra de Apolo y Artemisa. Fue venerada únicamente en el santuario de la isla de Egina, en el Golfo Sarónico. Se le atribuye la invención de las redes para la caza y pesca. Muy bella, fue perseguida sin cesar por los hombres, entre ellos, el rey Minos, de quien intentó escapar arrojándose al mar. De allí fue recogida en las redes de un pescador egineta que se enamoró de ella. Britomartis llamó a su hermanastra y protectora que la hizo desaparecer: se hizo Afaia, la Invisible. El templo en su honor sería construido en el lugar de su desaparición. Se la conocía ya desde tiempos tan antiguos como el siglo XIV a. C. como una deidad local asociada con la fertilidad y el ciclo agrícola. Bajo la hegemonía Ateniense, se la llegó a identificar con las diosas Atenea (Atenea Afaia) y Artemisa y también con la ninfa cretense Britomartis. En el siglo II a. C., el viajero y geógrafo Pausanias, escribía: