Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por el simple hecho de haberse cruzado en nuestro camino...
Si la Tierra fuera de
sólo metros de diámetro, flotando
unos cuantos metros arriba de un campo,
la gente vendría de todas partes a maravillarse
con ella. La gente caminaría alrededor, maravillándose
con sus grandes estanques de agua, sus estanques pequeños
y el agua que fluye entre los estanques. La gente se maravillaría
con las protuberancias en ella, y las cavidades en ella, y se
maravillaría con la delgada capa de gas que la rodea y con
el agua suspendida en el gas. La gente se maravillaría con
todas las criaturas que caminan por su superficie, y con las
criaturas en el agua. La gente la declararía un tesoro, porque
no hay otra igual, y la protegerían para que no fuese lastimada.
La esfera sería la maravilla más grande conocida, y la gente
vendría a mirarla, a ser sanada, a adquirir conocimiento,
a conocer la belleza, y a preguntarse cómo es que
existe. La gente la amaría y la defendería con
su vida, porque de alguna manera sabría que
su propia vida, su propia redondez, no
sería nada sin ella. Si la Tierra fuera
de sólo metros de diámetro.