Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por el simple hecho de haberse cruzado en nuestro camino...
Yo fui. Columna ardiente, luna de primavera. Mar dorado, ojos grandes. Busqué lo que pensaba; pensé, como al amanecer en sueño lánguido, lo que pinta el deseo en días adolescentes. Canté, subí, fui luz un día arrastrado en la llama. Como un golpe de viento...
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Yo estoy solo en la tarde. Miro lejos, desesperadamente lejos. Quedan por el aire las últimas palabras de los enamorados que se alejan. Las nubes saben dónde van, mi sombra nunca sabrá dónde el amor la lleva. ¿Oyes pasar las nubes, dime, oyes resbalar...
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Yo dije siempre, y lo diré, y lo digo, que es la amistad el bien mayor humano; mas ¿qué español, qué griego, qué romano nos ha de dar este perfeto amigo? Alabo, reverencio, amo, bendigo aquel a quien el cielo soberano dio un amigo perfeto, y no es en...
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Este asombro de ser apenas una parte del universo, y ser sin duda tan vasto como el orbe, y ser gemido, e instante, y eco, y dardo sin destino ni otra cosa que un rumbo me depare. Este ser una sombra que no sabe ni puede comprender, que olvida acaso porque...
Leer el postCómo marcha el reloj sin darse prisa con tal seguridad que se come los años: los días son pequeñas y pasajeras uvas, los meses se destiñen descolgados del tiempo. Se va, se va el minuto hacia atrás, disparado por la más inmutable artillería y de pronto...
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Ya solo en mi corazón desiertamente he quedado; el alma es como una nieve extendida sobre el campo, la tierra desaparece, el cielo niega el espacio, las cosas que me rodean rechazan la luz del hábito. ¿De qué me sirven los ojos? ¿De qué el aroma sin rastro?...
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Un viento inesperado hizo vibrar las puertas y nuestros labios eran de cristal en la noche empapados en sangre dejada por los besos de las bocas perdidas en medio de los bosques. El fuego calcinaba nuestros labios de piedra y su ceniza roja cegaba nuestros...
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Ya no mana la fuente, se agotó el manantial; ya el viajero allí nunca va su sed a apagar. Ya no brota la hierba, ni florece el narciso, ni en los aires esparcen su fragancia los lirios. Sólo el cauce arenoso de la seca corriente le recuerda al sediento...
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Ya no será ya no no viviremos juntos no criaré a tu hijo no coseré tu ropa no te tendré de noche no te besaré al irme nunca sabrás quién fui por qué me amaron otros. No llegaré a saber por qué ni cómo nunca ni si era de verdad lo que dijiste que era ni...
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Ya lo ves, de aquella brasa cuyo ardor te calcinó, saciado, sólo quedó dispersa ceniza escasa. Muda inconstancia que abraza el aparente sentido del cuerpo obscuro y prohibido -o del tuyo en el espejo de la otra piel-. No me quejo de arder. Ni de haber...
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