Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por el simple hecho de haberse cruzado en nuestro camino...

Un día, mientras caminaba a través de la selva,
un hombre se topó con un feroz tigre.
Corrió pero pronto llegó al borde de un acantilado.
Desesperado por salvarse,
bajó por una parra y quedó colgando sobre el fatal precipicio.
Mientras el estaba ahí colgado,
dos ratones aparecieron por un agujero en al acantilado y empezaron a roer la parra.
De pronto, vio un racimo de frutillas en la parra.
Las arrancó y se las llevó a la boca. ¡Estaban increíblemente deliciosas!