Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por el simple hecho de haberse cruzado en nuestro camino...
Un anciano rey hizo llamar al asceta del bosque y le dijo:
-Mi buen amigo, quiero que tomes esta caña de bambú y recorras todo el reino.
Habrás de entregársela a la persona que consideres la más tonta de todas ellas.
El asceta se puso en camino. Recorrió campos, ciudades y pueblos,
pero no halló una persona a la que considerar la más tonta.
Entonces regresó junto al monarca. El rey había enfermado de gravedad.
Sus días estaban contados. Lloroso, se quejaba de esta forma:
-¡Qué desafortunado soy! Toda mi vida acumulando riquezas y ahora
¿cómo haré para llevármelas? No quiero dejarlas, no quiero dejarlas.
¡Tantos esfuerzos para reunir grandes tesoros!
El asceta entregó la caña de bambú al rey.