Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por el simple hecho de haberse cruzado en nuestro camino...
Lo escuchas desde la orilla remotísima
de la lluvia, aunque la piel
estremecida se te levanta en llanto
y las palabras danzan
en el vértigo herido de tu esqueleto.
Lo oyes con los ojos,
como algo antiguo y perenne que es,
por sí sólo,
un sistema válido de correspondencias
entre la calidez de la piedra
y la distancia del sentimiento.
Que a lo mejor son amargas circunstancias,
pero configuran una personalidad compleja.
Genaro Ortega Gutiérrez