Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por el simple hecho de haberse cruzado en nuestro camino...
Un hombre adquirió un burro y quien se lo vendió le previno de la cantidad
de comida que tendría que procurarle diariamente.
Pero el nuevo dueño del burro pensó que esa cantidad era excesiva
y empezó a darle cada día menos, con la idea de que acabaría por acostumbrarlo.
Tanto disminuyó la ración el hombre a su burro, que un día éste amaneció muerto.
El hombre entonces se lamentó:
-¡Fatalidad! Si me hubiera dado un poco más de tiempo antes de morir,
habría logrado que se habituase a no comer nada en absoluto.
Como ese hombre proceden muchos que se dicen buscadores espirituales con respecto
al trabajo interior y a la meditación.
Quieren acostumbrarse a no realizar ningún ejercitamiento espiritual
y aun así conquistar la suprema sabiduría.