Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por el simple hecho de haberse cruzado en nuestro camino...
En la mitologia griega Paladio era una estatua arcaica de madera que representaba a Atenea y se conservaba en Troya desde los tiempos de su fundación. Se decía que la estatua medía tres codos de altura, tenía los pies juntos, una lanza en la mano derecha y una rueca con un huso en la izquierda. A pesar de que comúnmente se consideraba que el Paladio representaba a Atenea, la tradición que recoge Apolodoro sobre su origen supone que la construyó Atenea en honor a Palas, hija de Tritón, con quien se había criado y a quien había dado muerte, involuntariamente, mientras se ejercitaban en las artes bélicas. Esta imagen, según la leyenda, cayó delante de la tienda de Ilo, cuando éste estaba construyendo la ciudad. Este suceso fue aprobado como un indicio de la aprobación divina para tal fundación, y, en consecuencia, se le construyó un templo y se rindió culto a la imagen, en la idea de que, mientras ella estuviese en la ciudad, ésta sería inexpugnable. Existen otras versiones acerca del origen de la estatua divina. Se decía que Crisa, al casarse con Dárdano, había aportado como dote unos regalos que había recibido de Atenea: los Paladiones y otros símbolos divinos en cuyos misterios había sido instruida. Durante la guerra de Troya, cuando los aqueos se enteraron por Héleno de que un requisito indispensable para conquistar la ciudad era conseguir antes el Paladio, comisionaron con este fin a Diomedes y a Odiseo, quienes realizaron con éxito su cometido. A veces se consideraba que Helena ayudó a robar el Paladio. Existía controversia acerca de si el que finalmente lo robó fue Diomedes u Odiseo. Incluso circulaba una versión según la cual Odiseo trató de matar por la espalda a Diomedes tras el robo para ser el único que llevara el Paladio a los aqueos, pero Diomedes vio reflejado a través de la luna el brillo de la espada y tras sacar su espada también, obligó a Odiseo a caminar delante suya. Así se explicaba el proverbio la necesidad de Diomedes, que significaba hacer algo contra su voluntad. Otras versiones aseguran que la llevó Agamenón a Argos; o Menelao a Esparta; o Demofonte a Atenas, etc.