Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por el simple hecho de haberse cruzado en nuestro camino...
En la mitología griega Neso (en griego Νεσσος Nessos; en latín Nessus) era un famoso centauro, hijo de Ixión y Néfele, una ninfa-nube a la que Zeus había dado la forma de Hera. En un acceso de lujuria, intentó raptar a Deyanira, la esposa de Heracles. Éste vio a Neso intentando violar a su esposa desde el otro lado del río Eveno y le disparó una flecha envenenada al pecho. Como último acto de maldad, Neso le dijo a Deyanira mientras agonizaba que su sangre aseguraría que Heracles le fuese siempre fiel. Deyanira le creyó estúpidamente, y cuando su confianza en Heracles empezó a menguar, untó una camisa con la sangre y se la dio a su marido, quien murió lenta y dolorosamente cuando la camisa quemó (con llamas reales o por el calor del veneno) su piel. Esta historia se cuenta también en algunas versiones de la historia de Medea.