Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por el simple hecho de haberse cruzado en nuestro camino...
En la mitologia griega Nauplio fue el tataranieto del anterior, el fundador de Nauplia. Al igual que Nauplio I, también gobernó Nauplia (pese a que otras fuentes indican que gobernó en Eubea). Cuando el rey cretense Catreo sospechó que su hija Clímene conspiraba contra él, se la entregó a Nauplio para que la vendiese. En su lugar, Nauplio se casó con ella y Clímene le dio tres hijos: Palamedes Eax y Nausimedonte. Nauplio participó junto con su hijo Palamedes en la Guerra de Troya. Cuando Palamedes murió debido a una traición de sus compañeros griegos; Nauplio juró vengarse del rey Agamenón y los otros líderes griegos. Después de la toma de Troya, cuando la flota griega volvía triunfante a Europa, fue sorprendida por una gran tempestad que sumergió una parte de ella y arrojó el resto a las costas de la isla de Eubea. Al tener noticia del desastre, Nauplio hizo encender durante la noche algunas fogatas sobre las rocas que rodeaban su isla, atrayendo a los barcos de los aqueos para tener la satisfacción de ver cómo se estrellaban contra las piedras. Muchos soldados y marineros murieron ahogados y los que consiguieron llegar a la orilla con ayuda de tablas o a nado, fueron horriblemente asesinados allí mismo.