Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por el simple hecho de haberse cruzado en nuestro camino...
Una corneja ofrecía una víctima a Atenea e invitó a un perro al banquete del sacrificio.
Le dijo el perro:
- ¿Por qué dilapidas tus bienes en inútiles sacrificios?
Pues has de saber que la diosa te desprecia hasta el punto de quitar todo crédito a tus presagios.
Entonces replicó la corneja:
- Es por eso que le hago sacrificios, porque sé su indisposición conmigo
y deseo su reconciliación.
No alabes a tus enemigos por el temor que te puedan provocar.