Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por el simple hecho de haberse cruzado en nuestro camino...
Un perro acostumbrado a comer huevos, al ver una almeja, no lo pensó dos veces,
y creyéndola un huevo, se la tragó inmediatamente.
Desgarradas luego sus entrañas, se sintió muy mal y se dijo:
- Bien merecido lo tengo, por creer que todo lo redondo son huevos.
Nunca tomes un asunto sin reflexionar, para no entrar luego en extrañas dificultades.