Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por el simple hecho de haberse cruzado en nuestro camino...

Encontró un pastor un joven lobo y se lo llevó.
En seguida le enseñó como robar ovejas de los rebaños vecinos.
Y el lobo, ya crecido y demostrándose como un excelente alumno, dijo al pastor:
Puesto que me has enseñado muy bien a robar, pon buena atención en tu vigilancia,
o perderás parte de tu rebaño también.
Quien enseña a hacer el mal, tiene que cuidarse de sus propios discípulos.