Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por el simple hecho de haberse cruzado en nuestro camino...
Un perro mordió a un hombre, y éste corría por todo lado buscando quien le curara.
Un vecino le dijo que empapara un pedazo de pan con la sangre de su herida
y se lo arrojase al perro que lo mordió. Pero el herido respondió:
--¡ Si hiciera eso, todos los perros del pueblo vendrían a morderme !
Grave error es alagar la maldad, pues la incitas a hacer más daño todavía.