Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por el simple hecho de haberse cruzado en nuestro camino...
Nasrudín decidió que podía beneficiarse aprendiendo algo nuevo
y fue a visitar a un renombrado maestro de música:
- ¿Cuánto cobra usted para enseñarme a tocar la flauta? – preguntó Nasrudín.
- Tres piezas de plata el primer mes; después una pieza de plata por mes – contestó el maestro.
-¡Perfecto! – dijo Nasrudín; – comenzaré en el segundo mes.