Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por el simple hecho de haberse cruzado en nuestro camino...
En la mitología griega, el Cocito es un río del Hades, el país de los muertos, por cuyas orillas vagaban los que no podían pagar a Caronte, según la mayoría de las fuentes durante 100 años. Era un afluente del Aqueronte (o del Estigia, según las versiones) y era alimentado por las lágrimas de los ladrones, los pecadores y de todos aquellos de mala conducta. Presumiblemente su padre era, como con los demás ríos, Océano. Como parte de la mitología griega, y según algunas tradiciones, el Cocito era el río que delimitaba la frontera entre el reino de los vivos y los muertos, en continuidad con el famoso Aqueronte, que era un afluente. Los muertos condenados a cruzarlo debían pagar un óbolo al barquero Caronte; aquellos que no podían permitirse pagar el coste eran obligados a vagar, como sombras, alrededor de sus orillas. Muchas otras tradiciones, sin embargo, atribuyen el papel de cuenca del infierno greco al río Estigia, y otras al Aqueronte. Además de éstos, otros ríos infernales de la mitología griega eran el Flegetonte y el Lete.