Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por el simple hecho de haberse cruzado en nuestro camino...

Se había enamorado una gata de un hermoso joven, y rogó a Afrodita que la hiciera mujer.
La diosa, compadecida de su deseo, la transformó en una bella doncella,
y entonces el joven, prendado de ella, la invitó a su casa.
Estando ambos descansando en la alcoba nupcial,
quiso saber Afrodita si al cambiar de ser a la gata había mudado también de carácter,
por lo que soltó un ratón en el centro de la alcoba.
Olvidándose la gata de su condición presente,
se levantó del lecho y persiguió al ratón para comérselo.
Entonces la diosa, indignada, la volvió a su original estado.