Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por el simple hecho de haberse cruzado en nuestro camino...
En la mitología griega, Acamante (en griego antiguo Ἀκάμας Akámas) es un hijo de Teseo y de Fedra, y hermano de Demofonte. Antes de la expedición de los griegos contra Troya, Diomedes y él fueron enviados para exigir la entrega de Helena (Homero atribuye este mensaje a Menelao y Odiseo), pero durante su estancia en la ciudad se ganó el afecto de Laodicea, hija de Príamo, de la que tuvo un hijo, Múnito, que criado por Etra, la abuela de Acamante. Virgilio le menciona entre los griegos que se encerraron en el Caballo de Troya para tomar la ciudad, recibiendo como parte del botín de guerra a la cautiva Clímene. En su regreso a Grecia fue detenido en Tracia por su amor por Filis, pero después abandonó este país y llegó a la isla de Chipre, donde murió al caer de su caballo sobre su propia espada. De él reciben sus nombres la montaña de Acamas en la isla de Chipre, la ciudad de Acamantio en Frigia y una tribu de Atenas, los acamántides. Fue pintado en el lesque de Delfos por Polignoto, y también había una estatua de él en la ciudad.