Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por el simple hecho de haberse cruzado en nuestro camino...
En la mitología griega Néstor era el hijo de Neleo y Cloris, y rey de Pilos. Se convirtió en rey después de que Heracles matase a su padre y a todos sus hermanos. Su esposa fue Eurídice o Anaxibia, y entre sus hijos se cuentan Perseo, Pisístrato, Trasimedes, Pisídice, Policaste, Estrático, Áreto, Equefrón y Antíloco. En algunas versiones, Néstor fue un argonauta, luchó contra los centauros y participó en la caza del jabalí de Calidón. Él y sus hijos Antíloco y Trasimedes lucharon junto a los aqueos en la Guerra de Troya que siguió al rapto de Helena; y aunque por su avanzada edad no podía luchar (ya había vivido tres generaciones), era de utilidad en el ágora y daba consejos a los más ilustres con el fin de asegurar el triunfo de la causa griega. También en asuntos internos su opinión era tenida en alta estima, siendo desobedecido solamente una vez por Agamenón -pues Néstor le había aconsejado que no se dejara llevar de su ira contra Aquiles y no le quitase a Briseida, y el rey de Micenas hizo todo lo contrario-, aunque bien pronto Agamenón tuvo que reconocer su error debido a la vergonzosa pérdida que su ejército estaba sufriendo frente a los troyanos. Por ser el único guerrero aqueo que se había portado con total justicia durante el sitio de Ilión, el supremo dios Zeus le concedió un regreso relativamente sin complicaciones, y ya en su patria vivió tranquilamente y sin problemas en compañía de su esposa y de sus hijos. Es estando ya en su patria cuando da hospedaje a Telémaco, hijo de Odiseo, y le informa sobre los primeros incidentes del regreso de los aqueos. Aunque no puede dar noticias ciertas sobre Odiseo, sí le facilita caballos para ir a Esparta a encontrarse con Menelao, y le da a su propio hijo Pisístrato para que duerma a su lado y sea su compañero de viaje.