Desde tiempos remotos el cuerpo,
la danza y el movimiento fueron medios que el hombre utilizó
para expresar sus sentimientos y emociones.
A lo largo de la historia adquirió distintas formas y funciones.
Acompañando acontecimientos sociales como el nacimiento, la consagración de los jóvenes,
el matrimonio, la muerte, o asociada a lo religioso, la danza en distintas culturas,
está presente como una necesidad primordial del hombre. En los años 70 en el sur del Bronx,
Nueva Cork, los jóvenes de la comunidad latina y afro americana con una larga historia
de pobreza y marginación, guiados por la necesidad de bailar y al no poder acceder
a los estudios de danza desarrollaron un estilo de danza en las calles.
Esta danza formó parte de un estilo de vida alternativo a las bandas delictivas
y a la violencia, brindándoles la posibilidad de establecer lazos sociales
y de expresarse de una manera creativa y no violenta.