Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por el simple hecho de haberse cruzado en nuestro camino...
Cimon de Atenas, nacido h. 510, y muerto h. 450 a. c., fue un estadista y general ateniense. Era hijo de Milcíades, el vencedor de Maratón, y de Hegesípila, hija de Óloro, rey de los tracios sapeos o de los doloncos. Fue próxeno de Esparta en Atenas. Tuvo tres hijos. Al mayor lo llamó Lacedemonio por la admiración que tenía al régimen político espartano. Sus otros dos hijos se llamaban Eolo y Tésalo. Pertenecía a la aristocrática familia de los Filaidas. Con esta familia estaba relacionado Tucídides, cuya tumba se encontraba entre las de la familia de Cimón. Fue un gran general con éxitos como los de Eyón, Esciro, Caristo y Eurimedonte. Arquelao y Melantio, compusieron poemas en alabanza de Cimón. Cornelio Nepote y Plutarco nos dicen que contrajo matrimonio con su hermana Elpinice, hija también de Milcíades y de madre distinta a Hegesípila. Calias, ateniense que había amasado una fortuna (quizá el mismo Calias que cita Plutarco como ladrón de gran parte del botín de Maratón) con la explotación de minas, propuso a Cimón que se la cediera por esposa, a lo que Cimón accedió para pagar la multa de cincuenta talentos heredada de Milcíades. Las leyes de Atenas obligaban a los hijos de los ciudadanos con deudas al tesoro público a pagarlas bajo pena de perder sus derechos de ciudadano. Fue estratego repetidas veces, la primera en 478 a. C. Cimón dispuso del favor popular y también del apoyo de las grandes familias nobles, lo que le confiríó un peso importante para la conducción de las campañas militares. Como hombre de estado, abogó por una política proespartana y por la continuación de la guerra contra Persia hasta la completa liberación del Egeo y de las ciudades griegas de Asia Menor, conforme a las directrices que inspiraron la creación de la Liga de Delos. Se opuso a la política de otros dos grandes hombres de estado atenienses, Temístocles y Pericles. En el caso de Temístocles, que defendía una política de consolidación ateniense prescindiendo de las simpatías espartanas, logró su condena al ostracismo hacia el año 471 a. c. Frente a su política filoespartana, en su enfrentamiento con Efialtes y Pericles, se impusieron las tesis y el antilaconismo del partido democrático, encabezado por Pericles y que condujo a la condena de Cimón al ostracismo en 454 a. C. Siete años después de su destierro, en el 454 a. C., fue invitado a volver a Atenas.