Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por el simple hecho de haberse cruzado en nuestro camino...
Sal en los cuerpos húmedos
que se entrelazan, se funden…
Fuego en los ojos y los labios.
Él susurra y vibra.
Ella vibra y susurra.
Cada vez más próximos a la entrega
repasan -gozosos-
sus puntos cardinales.
Entre luces y sombras
se remonta mi ser…
y se evade hacia un atrás
que -de tan vívido- es hoy.
Éste, aquel tiempo
en que
olvidándolo todo,
éramos nosotros.
Nada existe, salvo su pasión.
Caigo en un túnel que,
desbocándose,
me reclama el regreso
hacia arenas desatadas.
Nuestras pieles
-las suyas-
dorándose entre sales y soles,
puros, ardiendo.
Nuestros cuerpos
-los suyos-
rompen en la arena
al son de las olas
que se rehacen,
y nuevas,
se reintegran al mar.
La playa donde siguen desperezándose las gaviotas,
tritura mi alma entre recuerdos y certezas.
Autor: Ana Bouquet