Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por el simple hecho de haberse cruzado en nuestro camino...
Amigo, el que yo más amaba,
venid a la luz del alba
Cómo ha cambiado el tiempo aquella fija
mirada inteligente que una extraña
ternura, como un sol, desdibujaba!
La música de lo posible rodeaba tu rostro,
como un ladrón el tiempo llevó sólo el despojo,
en nuestra fiel ternura te cumplías
como en lo ardido el fuego,
y no en la lívida ceniza, acaba.
Y donde ven los otros
la arruga del escarnio,
te tocamos el traje adolescente,
casi nieveinfantil a la mano,
pues que sólo nuestro fue el privilegio de mirarte
con el rostro de tu resurrección.
Fina García Marruz