Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por el simple hecho de haberse cruzado en nuestro camino...
La tarde gris es un ensueño… Apenas
si se nota la brisa, si se siente
que llueve delicada, suavemente
sobre rosas, claveles y azucenas.
Qué tranquilo el ramaje, qué serenas
las nubes lentas, leves del poniente…
OH, caricia de Dios, tibia y silente,
derramada en el aire y en mis venas.
A ti te sueño, Concepción, te evoco
en esta tarde de templada calma,
donde faltan la luz y tu sonrisa,
y, en la dulzura de la tarde, toco
la pureza celeste de tu alma,
que llega con la lluvia y con la brisa.
Rafael Morales