Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por el simple hecho de haberse cruzado en nuestro camino...
Hermes, fue su mentor, se dice que él mismo le regaló una lira y le había enseñado a tocarla,
y lo hacía con tal gracia que se cuenta que en la construcción del muro de Tebas (ciudad fundada por él y su hermano y donde fueron correyes de la misma) mientras Zeto tenía que esforzarse en cargar los pesados bloques, Anfión simplemente tocaba su lira de tal manera que las piedras le seguían espontáneamente y se colocaban en su sitio.
Anfión estuvo casado con Níobe, hija del rey de Lidia, con la que tuvo una muy numerosa descendencia. Desafortunadamente la suerte no le acompañó, y toda su prole pereció trágicamente. Pese a su desafortunada historia, Anfión se envolvió en la locura,
y quiso destruir el templo de Apolo ubicado en Tebas para materializar su rabia, pero éste le castigó en el Tártaro por esta impertinencia.