Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por el simple hecho de haberse cruzado en nuestro camino...
Había una vez un hombre que calumnió grandemente a un amigo suyo,
y todo por la envidia que le tuvo al ver el éxito que este había alcanzado.
Tiempo después se arrepintió de la ruina que trajo con sus calumnias a ese amigo,
y visitó a un hombre muy sabio a quien le dijo: - Quiero arreglar todo lo que hice,
¿como puedo hacerlo?
-a lo que el sabio respondió: - Toma un saco lleno de plumas ligeras y pequeñas,
y suéltalas donde quiera que vayas.
El hombre muy contento por aquello tan fácil tomó el saco lleno de plumas
y en el transcurso de un día las había soltado todas.
Volvió donde el sabio y le dijo: - Ya he terminado
-entonces el sabio contestó: - Esa era la parte fácil...
Ahora debes volver a llenar el saco con esas mismas plumas que soltaste, sal a la calle y búscalas.
El hombre se sintió muy triste pues sabía lo que eso significaba,
y no pudo juntar casi ninguna.
Al volver, el hombre sabio le dijo:
- Así como no pudiste juntar de nuevo las plumas que volaron con el viento,
así mismo el mal que hiciste voló de boca en boca y el daño ya esta hecho.
Lo único que puedes hacer ahora es pedirle perdón a tu amigo,
pues no hay forma de revertir lo que hiciste.