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3 abril 2010 6 03 /04 /abril /2010 11:57

Dos-Gallinas.jpg

 

¡Figúrate!, Dos gallinas se pelearon por un grano de semilla y fueron corriendo a quejarse al gallo.
-¡Traedme el grano!- ordeno el gallo.
Las gallinas obedecieron, el gallo dio un rápido picotazo y el grano desapareció.
-¡No es justo! - gritaron las gallinas, y se fueron hacia el interior del bosque
para decírselo a la zorra.
 
- ¡Traedme el gallo! Dijo la zorra, relamiéndose-. ¡Es sin duda más gordo que vosotras
y el grano que ha engullido no le servirá para nada!
Las gallinas regresaron y atrajeron al gallo hacia el bosque.
Con dos o tres golpes de mandíbula de la zorra el gallo desapareció.
 
-¡No es justo!- farfullaron las gallinas, y fueron corriendo a quejarse al lobo.
- ¡Traedme la zorra!- gruño el lobo.
Las gallinas atrajeron a la zorra hasta la cueva del lobo.
El lobo mordió y mastico unas cuantas veces y la zorra desapareció.
 
- ¡No es justo! Cacarearon las gallinas y fueron al encuentro del oso.
-Nos hemos peleado por un grano de semilla y el gallo se lo ha comido.
La zorra se ha tragado al gallo y el lobo se ha comido a la zorra.
¡Es realmente injusto!- se quejaron las gallinas.
 
-¡Traedme al lobo!- refunfuño el oso. Y en un par de bocados el lobo acabo en su panza-.
Y ahora desapareced antes de que os coma a vosotras también- amenazo el oso.
Y estas huyeron lo mas rápidamente que pudieron.

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2 abril 2010 5 02 /04 /abril /2010 12:04

El-Duende-De-Tus-Suenos.jpg

 

Era una tarde muy bonita, los pájaros cantaban y brillaba en lo alto el sol,
era una tarde de invierno pero en Corrientes hacía calor, mi niña dormía tranquila,
mientras sus sueños velaba yo; en un momento oportuno por la ventana un rayito de sol entró,
dio en su carita y mi niña, asombrada, sus pequeños ojos abrió.
 
Hola pequeña preciosa, ¿qué has soñado hoy? Cuando tranquila dormías,
y tus sueños cuidaba yo, vino un duende muy bueno, que en tus sueños dejó aromas de frutas frescas,
flores, colores y amor, el canto de los pájaros y un rayito de sol.
 
Pero sin darse cuenta el duende con su rayito te despertó y para que tú no lo vieras
detrás de las cortinas su carita verde escondió, pero no pudo esconder el duende
su cara de emoción al verte despierta mi niña con tus ojitos brillantes, brillantes como el sol.

 

Autor: Guadalupe Molina 

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1 abril 2010 4 01 /04 /abril /2010 12:35

El-Duende-Bernardo.jpg

 

Erase una vez un duende verde, llamado Bernardo, a quien le gustaba jugar mucho
y que por mascotas tenía dos perros y un gato. Pero con quien mas le gustaba jugar
era con uno de los perros: Pinky. Le encantaba ir con él a todas partes,
incluso de viaje. Cuando se iba a Hawai con sus padres se llevaba el perro.
 
Lo que más le fastidiaba era que nunca se podía ir sólo sin sus padres lejos de casa,
que no era nada normal, pues era una seta (una casa de duendes). Un buen día decidió
escaparse. Quería irse de viaje a una isla donde todo era de cristal :
las casas, los arboles, el mar, las palmeras, todo...
 
El problema era que no tenía ninguna balsa o barco. Como su perro Pinky era muy listo
y el duende tan pequeño, decidió que podía viajar por el mar en su lomo.
Después de nadar unas cuantas millas se encontraron con una tormenta.
El duende se puso muy nervioso y Pinky también, pues nunca salían de la seta, su casa,
cuando había una tormenta tan grande.
 
Después de muchos sustos y mucho miedo consiguieron llegar a la isla y se quedaron
con la boca abierta porque el duende Bernardo creía que la gente de allí era como él,
pero se equivocó, por que la gente de esa isla eran aves, y unos pájaros muy raros.
 
El duende traía del bosque muchas cosas valiosas y podía venderlas a buen precio
por que todo allí era de cristal y se rompía con facilidad. Además el duende Bernardo
traía unos zapatos con unas campanillas en la punta, unos disfraces y su gorro de la suerte.
Por fin todo lo vendió. ¡Ah, pero no vendió a su perro! pues era su mejor amigo.
 
Lo que más le apetecía ver de la isla era ver el palacio real, alquiló un coche de duende,
compró un poco de comida y se fue camino al palacio real, por que, estaba a varios
kilómetros de la ciudad. Cuando vio a su Majestad se quedó asombrado por que llevaba ropa
totalmente distinta a la suya. Le pidió de rodillas a su Majestad que le diera cobijo
durante una noche y al día siguiente se iría sin molestar.
 
Al día siguiente se fue con su coche de duende, volvió al mar, se subió en el lomo de Pinky
y volvió a su amado bosque. Sus papás le esperaban impacientes y cuando regresó,
los padres de Bernardo le prometieron que se podría ir todas las tardes después del colegio
a jugar con sus amigos.
 
Y colorín colorado, esta historia se ha acabado.

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31 marzo 2010 3 31 /03 /marzo /2010 12:57

el-dios.jpg

 

Hace mucho, mucho tiempo, en un pequeño pueblo vivía un hombre muy trabajador.
Este a pesar de trabajar tanto vivía en la miseria ya que el dios de la pobreza
habitaba también la misma casa. Un día decidió dejar de trabajar,
cansado de ver que su situación no mejoraba en nada.
Todo el pueblo al ver que este hombre había perdido las esperanzas en una mejora
de su situación decidieron presentarle una mujer que lo acompañe y para la cual continúe
luchando por la vida, con quien se casó. Ella era muy trabajadora.
 
El hombre que no quería que sólo ella trabaje, empezó nuevamente a trabajar con todos sus ánimos.
El dios de la pobreza al verlos esforzarse tanto dijo: "Cada día se me hace más difícil vivir aquí,
ellos esforzándose tanto y mientras yo esté en esta casa no podrán dejar de ser pobres."
Al final de dicho año, el dios de la pobreza se encontraba llorando en el desván de la casa,
la pareja al notarlo fueron a ver qué ocurría.
Ellos se sorprendieron y le preguntaron: "¿Quien eres?".
 
El les contestó: "Soy el dios de la pobreza. Durante mucho tiempo he vivido aquí
pero ustedes trabajan tanto que muy pronto tendré que abandonar esta casa ya que vendrá
el dios de la fortuna." Ellos al escucharlo se sintieron muy tristes puesto que él
era el dios que cuidaba la casa durante mucho tiempo. Lo invitaron a bajar a la habitación.
 
El hombre le dijo: "Queremos que se quede aquí con nosotros para siempre porque ésta es su casa",
la mujer insistio: "Sí, está bien". El dios de la pobreza se puso muy contento
ya que era la primera vez que alguien lo había tratado con tanto afecto.
En ese momento vino el dios de la fortuna y dijo "¡Todavía estás aquí! ¡Fuera, rápido!
 
El dios de la pobreza contestó ¡No! ¡Esta casa es nuestra! y se abalanzó sobre el dios de la fortuna,
pero no podía competir con él porque era muy delgado y el dios de la fortuna muy gordo.
Al ver eso los esposos le ayudaron y echaron de la casa al dios de la fortuna.
Este no entendía nada de lo que acontecía. Se preguntó a sí mismo:
" Yo soy el dios de la fortuna ¿No?"
 
Al final, nunca pudieron llegar a ser ricos, pero, vivieron felices para siempre.
El dios de la pobreza todavía vive en el desván de la casa.
¡Y colorín colorado este cuento se ha acabado!.

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30 marzo 2010 2 30 /03 /marzo /2010 12:19

Dona-Coneja-Y-Colorin.jpg
Mamá coneja, recogía las zanahorias del huerto y las echaba en su cestita.
Camino de casa se encontró con Colorín que era un pajarito de brillantes colores.
¡Buenos días Colorín!, dijo Doña Coneja.
¡Si, si buenos días¡, Colorín dio un traspiés y se lanzó sobre la cestita de la coneja
y se le quedó una zanahoria pegada en la nariz, parecía como si de repente
se hubiera convertido en un pájaro-zanahoria. Ja, ja, ja rió Doña Coneja. ¡Qué raro estás!.
Pero colorín se enfadó un poco porque pensaba que se estaba riendo de él.
 
Doña coneja le explicó que no pretendía burlarse de él sino que era muy divertido
verlo con esa nariz tan grande que se le había puesto.
Colorín se miró y remiró y la verdad que a él también le hacia gracia verse así.
Se miraron los dos y volvieron a reír. Colorín ayudó a Doña Coneja a recoger zanahorias
después de librarse de la que tenía en el pico. La acompañó hasta su madriguera y luego se fue.
 
Al caer la tarde colorín salió a dar un paseo por el bosque pues la tarde era muy agradable
y no hacía frío. De repente vio que algo se movía en los matorrales y se oían unos gemidos extraños.
¡Me acercaré a ver!.se dijo: Vió dos enormes orejas sobresaliendo de la maleza,
y le resultaron conocidas, en efecto eran de Doña Coneja, que había resbalado
y se había caído en una pequeña poza que había cerca de un riachuelo.
Tenía cubierta la cara con un espesa masa y parecía una estatua de barro.
Su lindo cuerpecito blanco estaba ahora cubierto por una pastosa capa de lodo.
 
Colorín, empezó a reír, sin parar, ja, ja , ja,.
¡Pues yo no veo la gracia, dijo la coneja!. ¡Estás muy divertida!, respondió colorín.
¡No me estoy burlando de ti, no te enfades, me rio porque estás graciosa!.
¡No, no y no , se que te burlas de mi, no eres un buen amigo!.
Esta mañana me dijiste que no me enfadara y yo lo entendí y no me enfadé.
Ahora tú debes hacer lo mismo. Colorín continuó diciendo:
 
Si haces bromas o te ríes con los demás, también debes saber reirte de tus propias gracias.
Doña Coneja después de quedarse un rato pensativa, se dio cuenta de que colorín tenía razón,
hay que saber disfrutar de las bromas graciosas de los demás y nuestras propias bromas
pero siempre cuando se hacen con buen corazón y no las bromas pesadas que pueden hacernos daño.
 
Autor: Marisa Moreno

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29 marzo 2010 1 29 /03 /marzo /2010 12:21

Dicen-Que-Asi-Nacio-El-Cocodrilo.jpg
 
En medio de la selva estaba tirado en tronco de cocotero. Hacía varios días que el huracán
lo había tirado y así permanecía, temeroso de que vinieran los hombres con sus hachas a hacerlo pedacitos.
Una mañana calurosa se oyeron pisadas sobre la hojarasca. El tronco tembló de miedo,
y tan grande fue su temblor que empezó a rodar hasta llegar a un pantano que estaba cerca.
y pensó: "¡Qué bueno! Aquí puedo esconderme sin que los hombres me descubran".
 
Se acomodó entre el agua fangosa. Sólo cuando las pisadas de los hombres se alejaron,
el tronco se atrevió a mirar para afuera. Estaba tan bien ahí en lo húmedo,
y hacía tanto calor en la selva, que decidió quedarse adentro un poco de tiempo.
Y empezó a ponerse verdoso. La lama del agua iba quedándose entre sus escamas de árbol.
Más tarde se dio cuenta de que iban naciéndole cuatro retoños, dos a cada lado del cuerpo.
 
-¡Qué bueno!- pensó-, ¡Creo que me estoy convirtiendo en animal!
Buscaré un nombre que recuerdo mi origen. Me llamaré "cocodrilo".
 
Autor: Armida de la Vara

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28 marzo 2010 7 28 /03 /marzo /2010 12:53

Contemos-Hasta-Tres.png
 
Tres hermanitas caminaban juntas hacia el colegio y para divertirse decidieron
nombrar una por una todo lo que por el camino iban viendo.
- El sol! dijo una
- Las nubes! dijo la otra.
- El cielo! dijo la tercera.
- Los pájaros! dijeron juntas.
Entonces,una de las hermanitas dijo:
 
- Este juego es muy fácil y me estoy comenzando a aburrir.
- Qué les parece si cada una nombra tres objetos que estén relacionados entre si.
- Por ejemplo: pájaro, nido, árbol.
- De acuerdo, contestaron las otras dos hermanitas al unísono.
- Quién va a ser la primera?
- La que llegue primero a aquel árbol.
- Muy bien, contaré hasta tres para indicar la partida. Dijo la hermanita que había inventado el juego.
- Un, dos , tres, partida.
 
Las tres hermanitas corrieron, pero llegaron al árbol al mismo tiempo.
- Y ahora qué hacemos para decidir cual será la primera?
- La que lance una piedrecita más lejos, será la primera.
Las tres hermanitas buscaron tres piedrecitas del mismo tamaño, y contaron juntas:
- Un, dos, tres, partida…
 
Y lanzaron las tres piedrecitas lo más lejos que pudieron, pero las piedrecitas chocaron
en el aire y se partieron en pequeños pedazos. Una vez más, no pudieron decidir quién
sería la primera en nombrar los tres objetos. Siguieron caminando hacia la escuela
y vieron el gran reloj situado en el tope de la iglesia.
- Son casi las 3:00 de la tarde. Ya va a empezar la clase.
- Corramos! Contestó una de las hermanitas.
 
Las tres hermanas corrieron pués no era la primera vez que llegaban
tarde a la escuela por detenerse a jugar y divertirse en el camino.
- Un, dos, tres, la última llevará los libros de las otras dos de regreso a casa esta tarde.
Dijo la hermanita que más inventaba juegos de las tres.
Las tres aumentaron la velocidad y corrian riendose por las callecitas empiedradas.
En eso sonaron las tres campanadas del reloj de la iglesia.
 
- Corran más fuerte hermanitas, que nos meteremos en un problema si no llegamos a tiempo.
Y una vez más, desde la ventana del salón de clases, la maestra vió entrar a las tres
unidas hermanitas a través de la gran puerta de madera.
- Una, dos , tres, contó la maestra. Las hermanitas González, siempre llegan corriendo y jugando.
Pero una vez más llegaron juntas a la puerta del salón, y como siempre, cada una llevó
sus útiles escolares de regreso a casa.
 
Autor: Theira Añez

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27 marzo 2010 6 27 /03 /marzo /2010 14:30

Los-Cuatro-Tesoros-Magicos.png

 
Cuatro santos derviches de la jerarquía segunda, se reunieron y decidieron buscar,
por toda la superficie de la tierra, objetos con los que pudiesen ayudar a la humanidad.
Habían estudiado cuanta cosa estuvo a su alcance y concluyeron que mediante este tipo
de cooperación podrían servir de la mejor manera posible.
Decidieron encontrarse nuevamente treinta años después.
 
El día indicado se reunieron nuevamente. El primero trajo consigo desde el extremo Norte
un bastón mágico. Quien lo montase podía alcanzar su destino de inmediato.
El segundo había traído del extremo Oeste una, capucha mágica. Quien la pusiera sobre
su cabeza podría cambiar de inmediato su apariencia, logrando así hacerse pasar por
cualquier otro ser viviente. El tercero, como resultado de sus viajes y búsquedas
por el extremo Oriente, trajo un espejo mágico. Con sólo desearlo, se podía contemplar
en él cualquier lugar de la Tierra. El cuarto derviche, trabajando en el extremo Sur,
había traído un tazón mágico, con el que cualquier enfermedad podía curarse.
 
Así equipados, los derviches miraron en el Espejo para encontrar la fuente del Agua de la Vida,
que les permitiría vivir lo suficiente como para dar uso eficaz a estos instrumentos.
Encontraron la Fuente de la Vida; volaron a ella en el Bastón mágico y bebieron del Agua.
Una vez hecho esto, efectuaron una invocación para descubrir quién era el ser más necesitado
de sus servicios. Apareció en el Espejo el rostro de un hombre que se encontraba
al borde de la muerte. Se hallaba a muchos días de viaje.
 
Inmediatamente los derviches montaron el Bastón mágico y volaron en un abrir
y cerrar de ojos, hasta el hogar del enfermo. "Somos famosos médicos",
le dijeron al hombre que estaba en la puerta, «y nos hemos enterado de que tu amo
se halla enfermo. Permítenos entrar y lo ayudaremos."
Cuando el enfermo oyó esto, ordenó que los derviches fuesen traídos hasta su lecho.
Sin embargo, tan pronto los vio, su salud empeoró; casi como si hubiese sufrido un ataque.
 
Fueron echados de su presencia. Uno de los sirvientes les explicó que el enfermo
era enemigo de los derviches y los odiaba. Colocándose, uno por uno, la Capucha mágica,
cambiaron su apariencia tomando así un aspecto agradable para el enfermo.
De esta manera se presentaron nuevamente, pero esta vez como cuatro médicos diferentes.
Tan pronto el hombre hubo bebido una medicina del Tazón Mágico, se sintió como nunca
en su vida. Estaba contentísimo, y como era un hombre rico, recompensó a los derviches,
obsequiándolos con una de sus casas; los derviches se instalaron en ella.
 
Se quedaron a vivir en esta casa, y todos los días se alejaban en distintas direcciones usando,
para beneficio de la humanidad, los objetos mágicos que habían reunido.
Un día, sin embargo, cuando los otros derviches estaban haciendo sus recorridas habituales,
llegaron unos soldados y arrestaron al derviche que poseía el Tazón que curaba.
El rey de ese país había oído hablar de este gran médico; había mandado por él
para que curase a su hija, que sufría una extraña enfermedad.
 
El derviche fue conducido junto al lecho de la princesa. Le ofreció una de las medicinas
que ella solía tomar, pero servida en el Tazón especial. Mas, encontrándose imposibilitado
de consultar con el Espejo mágico cuál era la cura, ésta no dio resultado.
La princesa no mejoró, y el rey ordenó que se clavara al derviche en una pared.
Este rogó que le dieran tiempo para consultar a sus amigos, pero el rey,
que era impaciente, pensó que esto sólo era una estratagema para poder escapar.
 
Tan pronto como los otros derviches arribaron a su morada, miraron en el Espejo mágico
para descubrir dónde había ido su compañero. Viéndolo al borde de la muerte volaron
inmediatamente en su ayuda, utilizando el Bastón mágico. Lo salvaron justo a tiempo.
Pero no pudieron salvar a la hija del rey, pues el Tazón no pudo ser encontrado.
 
Mirando en el Espejo mágico, los derviches vieron que había sido arrojado,
por orden del rey, a los abismos del océano más profundo de la Tierra.
A pesar de disponer de los otros objetos milagrosos, les tomó mil años recobrar el tazón.
A partir de la experiencia con la princesa, estos cuatro derviches trabajaron
siempre en secreto, de manera que, mediante una hábil manera de actuar,
cuanto hicieran en beneficio de la humanidad pareciese haber sido hecho en forma fácilmente explicable.

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22 marzo 2010 1 22 /03 /marzo /2010 13:27

Los-Cinco-Regalos-De-La-Aurora-Boreal.jpg
 
Mientras te acurrucas, voy a contarte una pequeña historia mi amor:
Érase una vez un pequeñito muy hermoso que se llamaba Edgar Andreas,
y que esa fría noche de invierno, cansado estaba de tanto jugar, reír, brincar y bailar,
estabas adormilado y las estrellas y la luna como siempre, vinieron a darte un beso de buenas noches,
pero en esta ocasión trajeron a una invitada muy especial, a la Aurora Boreal.
 
Y ella de ver tu carita tan hermosa y tu sonrisa tan preciosa, de alegría se puso a bailar
entre el frío y la oscuridad de la noche, pero con el resplandor de la nieve sus difusos
colores brillaban aún más y con un suspiro te dijo: " Las estrellas y la luna,
me han contado cosas muy lindas sobre ti, y es por eso que decidí traerte cinco regalos,
pero has de guardarlos muy bien y no dejarlos escapar: " Del Blanco tendrás la pureza,
del Amarillo la alegría, del Azul la tranquilidad, del Rojo el amor, y del Verde la salud ".
 
De repente tus ojitos cansados se abrieron y una sonrisa apareció en tus labios
y de ellos y entre sueños tu primera palabra brotó: " ¿¿usshh??",
y con una mirada de amor te respondí: "¡¡Sí mi amor, también es luz!!.
Tus ojitos de nuevo cerraste y dormidito descansaste. Pero la mamá del pequeñito
al terminar el cuento pensó:
 
"Yo creo que le dejó 6 regalos, porque el último,
fue su primera palabra". Y a partir de entonces, cada vez que ve a la Aurora Boreal,
la feliz mamá del niño, recuerda esa fría noche de invierno y la primera palabra de su pequeño.
Y esa historia le ha de volver a contar.
 
Olga Fladby

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21 marzo 2010 7 21 /03 /marzo /2010 14:32

Las-Cosas-De-Casa.gif
 
Érase una vez una niña que vivía con sus padres y su mascota. Un día al salir de casa,
cerraron la puerta de la calle y la televisión empezó a hablarle a las estanterías del salón.
"Que aburrimiento, a mi me tienen todo el día encendida" - dijo la televisión.
"Pues tu no te quejes" -dijo la estantería- "a mi me tienen llena de libros
y nunca me quitan el peso de encima".
 
"Pues anda que a mi" -dijo el sofá- "yo tengo que estar aguantando su peso y sus brazos".
"Yo, que soy una mantita, tengo todo el día al perro encima".
"Y nosotros" -dijeron las cintas de vídeo- "tenemos que estar siempre una encima de la otra".
"Pues yo" -dijo la estantería de la televisión- "tengo que estar soportando
a la señora televisión que siempre se calienta y hace mucho ruido".
 
El frigorífico dijo- "yo tengo que estar abriendo y cerrando todo el día la puerta
y se me escapa el frío". En fin, nadie estaba contento con su papel en la casa.
Así que decidieron cambiar sus puestos, el sofá quería ser la nevera y se puso encima
toda la comida; las tres estanterías de libros querían ser cada una un sofá
y se tumbaron en el suelo; la estantería de la televisión quería ser la cama del perro;
la televisión quería ser la estantería de los libros y se puso todos los libros encima;
 
las cintas de vídeo se metieron en la nevera y la manta del perro que quería
ser cuadro se puso en la pared. Cuando llegó la familia a su casa se encontraron todo
patas arriba y se pusieron a chillar: "¡Que escándalo es este!, ¿quien ha hecho todo esto?"
La familia salió horrorizada de la casa y llamaron por teléfono desde una cabina a la policía.
Cuando llegó la policía y entraron con la familia a la casa, se encontraron todos
los muebles en su sitio. La policía regañó a la familia diciendo :
"la policía no tiene tiempo para bromitas". La familia se quedó alucinada.
 
Al día siguiente, pasó exactamente igual, todos los muebles de la casa habían cambiado
de sitio y su trabajo era otro. Al tercer día, cuando se iban a ir,
la madre fue la última en salir. Cerró la puerta de un portazo y se quedó dentro de la casa.
Vio como los muebles se ponían a hablar, pero antes de que pudieran moverse de su sitio, dijo:
"quietos, que nadie se mueva". Los muebles se quedaron asombrados, los habían pillado.
 
"Quiero hablar con vosotros un momento, antes de que hagáis el loco" -dijo la madre-
"¿Porque todos los días os cambias vuestros puestos?"
Contestaron los muebles- "Es un rollo estar haciendo todos los días lo mismo".
Pero la madre les dijo, "para eso estáis hechos".
"Pero vosotros nos tratáis muy mal" -dijeron los muebles- "así que no os haremos caso
y todos los días estaremos haciendo lo mismo, hasta que aprendáis que a las cosas,
por muy inútiles que sean, siempre tienen un corazón".
 
La madre les pidió perdón e hicieron un acuerdo : "Desde este momento el perro, mi hija,
mi marido y yo os trataremos con cuidado y cariño".
Y así cuando los muebles vieron que no les trataban con indiferencia
decidieron estar en paz y ser todos felices.

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Presentación

  • : Olympia
  • : Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por el simple hecho de haberse cruzado en nuestro camino...
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