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23 agosto 2010 1 23 /08 /agosto /2010 10:42

Luis-El-Pobre-Gatito.jpg

 

Eran los tiempos en que caperucita roja no era inventada y que el viejo hombre de la mancha
aun conservaba su cordura, en uno de esos viejos castillos que se encuentran en notredam
había un rey y una reina aunque a decir verdad ellos no son mis personajes
o que sorpresa!!! Pues los personajes de este cuento eran unos ratones los cuales
vivían refugiados en los muros de dicha fortaleza, pues bien resulta que entre
 
la muchedumbre de ratones nació uno enfermito tenia un adenoma hipofisiario
el cual secretaba en exceso hormona estimulante del crecimiento y por ello el ratón
creció y creció tanto hasta tener el tamaño de un gato, los otros ratoncitos
al ver a tan espectacular paisano dijeron:
 
-Oye tu pepe (pepe era el hermano del ratonzote) porque no le hacemos creer a Luis
que es mas y mejor que todos nosotros, es mas le ponemos cola, lo pintamos.
Y hasta le decimos que es un gato para que cuando quieramos entrar a hurtadillas
a la cocina no nos coman.  Y así como planearon hicieron;
 
Poco a poco fueron incrementando el egote nuestro amigo Luis y hasta le enseñaron
a maullar y le pintaron rayas, le pusieron la cola de un trapeador
y los bigotes de una brocha y así día con día le decían:
-Tu eres un gran gato y todos los ratones te temen y así el pobre creció
y creció de tamaño y engañado se sintió gato.
 
Llego el día en que el rey noto que existía tal animal en su palacio y dijo:
-con este gran gato me podré deshacer de todos los ratoncitos de la cocina
que en verdad ya me tiene fastidiado porque el otro gato viejo que tengo
se ha convertido en un holgazán.
 
Y lo tomaron y lo llevaron según ellos a cuidar la cocina pero ¿que creen?
Entrada la noche empezaron a salir de todos los rincones cientos de ratones
los cuales fueron devorando todo a su paso hasta los platos estuvieron royendo
y el gigante de Luis en su papel de gato maulló y maulló deseando que los ratones
se asustaran pero ellos sabiendo que no era gato sino ratón pues ni lo pelaron
y saquearon por completo la cocina del rey, el cual al ver lo inservible del animal
lo arrojo del palacio aun riachuelo que cercas de ahí pasaba….
 
Así que:
Gato que maulla y no asusta es ratón…
Y la moraleja es: podemos hacer crecer tanto nuestro ego, cambiarnos creer que somos
otra cosa pero en realidad siempre seremos lo que somos, humanos:
Y en ello se encierra el más grande misterio y la más excelente virtud de la vida misma
 
Autor: Cesar Sortillón García

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16 agosto 2010 1 16 /08 /agosto /2010 11:32

Los-Lirones-y-La-Encina.jpg

 

Un grupo de lirones trepaba diariamente a una encina cargada de bellotas.
El lirón más perezoso propuso un día:
 
- ¿Por qué no derribamos la encina?
Entonces tendremos los frutos al alcance de la mano...
 
El lirón más viejo repuso con sabiduría:
 
- Si derribamos el árbol, ¿qué comeremos dentro de un año?.
 
Autor: Desconocido

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5 agosto 2010 4 05 /08 /agosto /2010 11:15

Lobo--Con-Piel-De-Hombre.jpg

 

Era una de esas tardes en las que nada había que hacer y la loba paseaba
con su cachorro inquieto en busca de alimento. Se resguardaron bajo unos matorrales
y esperaron que sigiloso pasara el cazador que olfatearan minutos antes.
 
El frío cañón del arma se asomó entre la enramada y las botas del hombre castigaban con su peso,
las hojas secas que se negaban a gritar. caminó un poco, encendió su cigarro y esperó.
El cachorro indignado preguntó a su astuta madre:
 
-Mamá, la grama verde y generosa tiene un enemigo:
las ovejas, que se alimentan de ella para sobrevivir, hasta el día de su muerte.
Las ovejas tienen un enemigo, nosotros, los lobos, que nos alimentamos de ellas cuando es posible,
hasta el día de nuestra muerte. Nosotros tenemos un enemigo:
  
el hombre, que quema nuestros bosques,
nos pone dolorosas trampas y mata a los de nuestra especie por deporte o por ignorancia,
hasta el día de su muerte. Pero madre, tiene el hombre un enemigo?
 
La loba clavó su mirada fría en el hijo amado y respondió:
-Hijo mío, el enemigo del hombre, es el hombre, hasta el día de su muerte.
 
Autor: Desconocido

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29 julio 2010 4 29 /07 /julio /2010 11:44

La-Lluvia-y-Las-Plantas.jpg

 

Caía la lluvia, Zarandeaba el viento las ramas de los árboles.
La niña, cansada de su encierro habló a la lluvia desde la ventana de su habitación:
 
- Lluvia, mala amiga, ¿por qué caes? Me tienes presa en casa.
¡Cesa ya de una vez! ¡Quiero ir a jugar!.
 
La voz cantarina de la lluvia replicó:
 
- Las plantas, amiguita, tienen sed.
Si agua no les doy, ni flores ni frutos darán después.
 
Autor: Desconocido

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21 julio 2010 3 21 /07 /julio /2010 10:14

La-LLuvia.jpg

 

A Margarita le entraron unas ganas desesperadas de saber contar.
Le enseñaban con garbanzos y ella se aplicaba:
– Uno, dos, tres... veinte... treinta...
– ¿Y ahora qué sigue?
– ¿Y así un día y otro?
Cuarenta, cincuenta... y ya contaba de corrido hasta ciento. Estaba feliz.
 
Un día aparecieron nubes en el cielo. Ella se sentó junto a la ventana de su cuarto sin hablar.
A todos les extrañó verla con la vista fija sobre los cristales.
Empezó a llover y ella soltó por el aire sus números, los que había aprendido,
como si fuesen globos de colores.
– Uno, dos, tres... Contaba apresuradamente con ansiedad.
Apretaba la lluvia y ella casi se ahogaba porque el agua podía más que su ligereza.
 
– Sesenta... setenta... noventa... cien...
Y soltó a llorar.
– ¿Qué te pasa?
– Se me acabaron los números. Ya no puedo contar más.
– ¿Qué contabas?
- Eso... eso... Yo quiero saber cuántas gotitas tiene la lluvia.
 
Autor: Amira de la Rosa

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14 julio 2010 3 14 /07 /julio /2010 11:16

La-Liebre-y-la-Tortuga.jpg

 

En el mundo de los animales vivía una liebre muy orgullosa,
porque ante todos decía que era la más veloz.
Por eso, constantemente se reía de la lenta tortuga.
- ¡Mirad la tortuga! ¡Eh, tortuga, no corras tanto que te vas a cansar de ir tan de prisa!
-decía la liebre riéndose de la tortuga.
 
Un día decidieron hacer una carrera entre ambas. Todos los animales se reunieron para verlo.
Se señaló cuál iba a ser el camino y la llegada. Una vez estuvo listo,
comenzó la carrera entre grandes aplausos.
La liebre corría veloz como el viento mientras la tortuga iba despacio, pero, eso sí, sin parar.
Enseguida, la liebre se adelantó muchísimo.
 
Se detuvo al lado del camino y se sentó a descansar.
Cuando la tortuga pasó por su lado, la liebre aprovechó para burlarse de ella una vez más.
Le dejó ventaja y nuevamente emprendió su veloz marcha.
Varias veces repitió lo mismo, pero, a pesar de sus risas,
la tortuga siguió caminando sin detenerse.
 
Confiada en su velocidad, la liebre se tumbó a dormir bajo un árbol.
Pero, pasito a pasito, la tortuga avanzó hasta llegar a la meta.
Cuando la liebre se despertó, corrió con todas sus fuerzas pero llegó tarde.
La tortuga había ganado la carrera.
Aquel día fue muy triste para la liebre y aprendió una lección que no olvidaría jamás:
NO HAY QUE BURLARSE NUNCA DE LOS DEMAS.

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7 julio 2010 3 07 /07 /julio /2010 10:30

La-Leyenda-De-Osa-Mayor.jpg

 

Hacía mucho tiempo que la lluvia no regaba la tierra.
El calor era tan fuerte y estaba toda tan seco que las flores se marchitaban,
la hierba se veía seca y amarillenta y hasta los árboles más grandes
y fuertes se estaban muriendo. El agua de los arroyos y los ríos se había secado,
pozos estaban yermos y las fuentes cesaron de manar. Las vacas, los perros, los caballos,
los pajaros y la gente se morían de sed. Todo el mundo estaba preocupado y deprimido.
 
Había una niñita cuya madre cayó gravamente enferma.
-Oh!-dijo la niña-, estoy segura de que mi madre se pondría buena de nuevo si pudiera
lleverle un poca de agua. Tengo que encontrarla. Así que cogío un pequeño cucharón
y salío en busca de agua.
Andando, andando, encontró un manantial diminuto en la lejana ladera de la montaña.
Estaba casi seco. Las gotas de agua caían muy lentamente de debajo de la roca.
La niña sostuvo el cucharón con cuidado para recoger aquellas gotitas.
Al cabo de mucho, mucho tiempo, acabó de llenarse.
 
Entonces la niña emprendío el regreso asiendo el cazo con muchísimo cuidado
porque no quería derramar ni una gota.
Por el camino se cruzó con un pobre perrito que aduras penas podía arrastrarse.
El animal jadeaba y sacaba la lengua fuera de tan seca que la tenia.
-Oh, pobre perrito -dijo la niña-, qué sediento estás.
No puedo irme sin ofrecerte unas gotas de agua. Aunque te dé un poco,
todavía quedará bastante para mi madre.
 
Así que la niña derramó un poco de agua en la palma de su mano y se la ofrecío al perrito.
Éste la lamio con avidez y se sintió mucho mejor.
El animal se puso a brincar y a ladrar, talmente como si dijera:
-Gracias, niña!
Ella no se dio cuenta, pero el cucharón de latón ahora era de plata
y estaba tan lleno como antes. Se acordó de su madre y siguío su camino tan rápido como pudo.
Cuando llegó a casa casi había oscurecido.
 
La niña abrío la puerta y se dirigío rápidamente a la habitación de su madre.
Al entrar, la vieja sirvienta que había trabajado durante todo el día cuidando a la enferma
se acercó a ella. La criada estaba tan cansada y sedienta que apenas pudo hablar a la niña.
-Dale un poca de agua -dijo su madre-. Ha trabajado duro todo el día y la necesita más que yo.
La niña acercó el cazo a los labios de la sirvienta y ésta bebió un poco;
en seguida se sintió mejor y más fuerte, se acercó a la enferma, y la ayudó a enderezarse.
 
La niña no se percató que el cucharón era ahora de oro y que estaba tan lleno como al principio.
La pequeña acercó el cazo a los labios de su madre y ésta bebió y bebió.
¡ Se encontró tan bien! cuando terminó, aún quedaba un poco de agua en el fondo.
La niña iba a llevárselo a los labios cuando alguien llamó a la puerta.
La sirvienta fue a abrir a apareció un forastero. Estaba pálido y cubierto de polvo por el largo viaje.
-Estoy sediento -dijo-. Podrias darme un poca de agua?
 
La niña contestó:
-Claro que sí, estoy segura de que usted la necesita mucho más que yo. Bébasela toda.
El forastero sonrió y tomó el cucharón. Al hacerló, éste se convirtio en un cucharón hecho de diamantes.
El forastero dio la vuelta al cazo y el agua se derramó por el suelo.
 
Y allí donde cayó, brotó una fuente. EL agua fresca fluía a borbotones
en cantidad suficiente como para que la gente y los animales de toda la comarca bebieran
tanta como les apeteciera. Distraídos con el agua se olvidaron del forastero,
pero, cuando lo buscaron, éste había desaparecido. Creyeron verlo desvanecerse
en el cielo, y, en efecto, allá en lo alto del firmamento destellaba algo parecido
a un cucharón de diamantes.
 
Allí sigue brillando todavía para recordar a la gente a esa niña amable y generosa.
Es la constelación que conocemos por la Osa Mayor.

 

Autor: Desconocido (Cuento Ingles)

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1 julio 2010 4 01 /07 /julio /2010 09:47

El-Libro-Magico.jpg

 

Hoy descubrí el libro mágico, me lo enseñó un niño que llegó a mí cansado de correr y me dijo.
-¿No conoces el libro mágico?-
-¡ No! - respondí.
Me desplegó una sonrisa de 7 años y desabotonó su camisa untada con tierra de juegos
y sudor de alegría. De allí extrajo un cartón arrugado y mojado en forma de carpeta,
que contenía dos hojas llenas de líneas, formas, manchas de grasa, con muchos colores.
 
Lo colocó sobre mi mesa y esperó a que lo viera bien.
Yo, sorprendida, tenía miedo de preguntar por qué era mágico, lo tomé,
lo volteé y miré al niño que se había recostado en mi mesa apoyándose sobre sus codos
y cubriendo el costado de su cara con sus manitas, esperaba una respuesta.
Le dije entonces.
-Está bonito-
 
-¿Lo hiciste tú?
Él levantó la mirada hacia mí y me respondió. - No ves la magia ¿Verdad?-
-Lo siento hoy estoy algo torpe y no la puedo ver-
El se incorporó un poco para decirme, -¡Es que no ves bien!
-Colócate los anteojos y vuelve a mirar-
Coloque mis lentes ante mis ojos y pensé, ¿Qué magia será que él quiere que vea?.
 
Los niños tienen una imaginación fructífera y no saben que a veces los adultos perdemos esa capacidad.
Mi cara de incertidumbre le decía que nada, la magia no era descubierta.
Entonces el niño tomo mi mano y la guió por el contorno de una supuesta figura y me dijo.
-Coloca el dedo sobre ésta línea y síguela y dime que ves-
Seguí sus intrucciones y con mucha lentitud seguí con mi dedo el contorno de una línea
que a veces se hacía curva otras veces se hacía recta y otras veces se perdía....
 
Y le dije, por decir cualquier cosa.
-Bueno veo una casita-
El muy emocionado me dijo
-¡Es la escuela está allí!!!!!!
Quitó mi dedo y lo condujo hacia otro contorno.
 
-¿Y aquí que ves?-
-Un árbol-
-¡¡Es un árbol!!!! Dijo saltando de la emoción- ¿Viste la magia?-
-En éste libro puedo ver lo que yo quiera-
Y así sus manitas fueron trazando figuras de la imaginación en las líneas y las manchas, y diciendo.
-¡Esto es un perro! -¡Esto un gato!
 
-¡AH, aquí está el trompo con que jugamos ayer!-
-¡Esta es la maestra!
-¡Aquí está mi mamá!.
Y así fuimos construyendo personajes y paisajes de un grupo de líneas, colores y manchas.
Él sonreía, sus ojos se iluminaban a cada nuevo descubrimiento imaginativo,
hasta que yo le dije en tono de súplica.
 
-¿Préstame tu libro mágico?-
Me miró, sonrió, dobló su cartoncito lo guardó dentro de su camisa y corrió hacia la puerta diciéndome,
-¡Noooooooo, has el tuyo!!!!!!!-
Y lo vi alejarse, corriendo hacia el mismo lugar de donde había venido,
desapareció en el pasillo dejando una estela de colores que se confundían con los rayos inclementes del sol.
Descubrí que la magia era él, su esperanza, su ilusión y sus sueños.
 
Autor: Arminda Goncalves

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29 junio 2010 2 29 /06 /junio /2010 11:12

El-Leon-Va-A-La-Guerra.jpg

 

Èrase una vez... un león que decidió ir a la guerra.
Llamó a sus ministros y les ordenó que proclamaran el siguiente edicto:
"El rey León ordena que todos los ánimales de este bosque se presenten mañana para ir a la guerra.
Nadie puede faltar."Los sudbitos se presentaron puntualmente y el león comenzó a dar órdenes:
"Tú, elefante, que eres el más grande, llevarás la artillería y las provisiones de todos.
 
Tú, zorra, que tienes fama de ser tan astuta, me ayudarás a estudiar los planes de guerra
para contrarrestar los movimientos del enemigo. Tú, mona, que eres tan ágil
y trepas a los árboles con tanta facilidad, serás mi vigía y observarás desde lo alto
los movimientos del enemigo. Tú, oso, que eres tan fuerte y ágil,
escalarás los muros fortíficados y llevarás el desconcierto a las filas de nuestros enemigos.
 
"Entre los convocados estaban también el asno y el conejo. Al verlos,
los ministros sacudieron la cabeza: "Majestad, el asno nos parece poco apropiado para la guerra;
tiene fama de ser animal miedoso." El león observó detenidamente al pollino y,
dirigiéndose a sus consejeros, les dijo: "Su rebuzno es más potente que mi voz;
por lo tanto, permanecerá cerca de mí y será mi cornetín de órdenes.
 
"A continuación señalaron al conejo: "De todos modos, éste, su majestad,
que es mucho más miedoso que el asno, deberéis mandarlo de vuelta a su casa"
Una vez más, el león tomó su tiempo para reflexionar. Se volvió al conejo y le ordenó:
"Tú, que siempre vas por delante de tus enemigos, has aprendido que, para salvarte,
 
debes correr más rápido que nadie, por tanto serás mi emisario y, así,
los soldados recibirán mis órdenes como un rayo." Dicho esto,
se dirigió a todos en estos términos: " Todo el mundo puede ser útil en la guerra,
si cada uno participa en el esfuerzo común según sus posibilidades."

 

Autor: Desconocido

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24 junio 2010 4 24 /06 /junio /2010 11:07

Kobutori-Jiisan.jpg

 

Hace mucho, mucho tiempo, vivía un anciano en un pueblo.
El nació con un chichón en la mejilla del cual no se preocupaba para nada.
Era muy optimista.
En el mismo pueblo vivía otro anciano que también tenía un chichón en la mejilla,
pero éste siempre paraba enfadado porque se acomplejaba de su defecto.
 
Un día el anciano optimista fue a cortar leña al bosque, pasado un momento empezó a llover
y decidió descansar un poco. Durmió profundamente pero se despertó al oir un ruido extraño en plena noche.
Se sorprendió mucho al ver a unos demonios celebrando una fiesta muy cerca de ahí.
Estaban armando un gran alboroto cantando, bebiendo y bailando.
El anciano al comienzo tenía mucho miedo por lo que decidió seguir viendo a escondidas,
pero no pudo contener sus ganas de bailar pues le parecía muy agradable todo aquello.
 
Los demonios se sorprendieron al verlo pero continuaron bailando porque su danza era muy interesante.
Pasaron un rato agradable hasta que cantó el primer gallo.
El jefe de los demonios dijo: "Ya tenemos que volver a casa.
Me gusta mucho tu danza por eso esta noche también ven.
Voy a tomar tu chichón y si vienes esta noche te lo devolveré."
 
El anciano se quedó sin su chichón, ¡ni rastros de el!.
Los demonios pensaban que al anciano le gustaba su chichón y por ello regresaría,
pero en realidad éste estaba muy contento sin él.
Cuando el anciano regresó al pueblo contó todo lo sucedido al otro anciano.
Este último lo veía con una mirada de envidia y dijo: "¡Voy a ir esta noche!"
Esa noche empezó nuevamente la fiesta.
 
Este anciano, por ser una persona sombría, no se encontraba a gusto y no pudo bailar,
en realidad detestaba el baile.
Al verlo, poco a poco los demonios empezaban a disgustarse.
El jefe de los demonios le dijo: "¡Te voy a devolver tu chichón y vete inmediatamente!"
De esta manera, este anciano se quedó para siempre con los dos chichones
por ser estrecho de espíritu y de corazón.
 
¡Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.!
 
Autor: Desconocido

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Presentación

  • : Olympia
  • : Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por el simple hecho de haberse cruzado en nuestro camino...
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