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3 marzo 2010 3 03 /03 /marzo /2010 14:57
Anticlea.jpgEn la mitología griega Anticlea es el nombre de la madre del héroe Odiseo, hija de Autólico, el argonauta y de Anfítea. Autólico se había convertido en un exitoso ladrón gracias a que su padre, Hermes (el dios de los ladrones), le había otorgado el don de poder cambiar el color de todas las cosas que robase, por lo que podía actuar impunemente. Pero Sísifo logró descubrirle simplemente porque notó que el número de reses de Autólico aumentaba mientras que el suyo disminuía. Para descubrirle, hizo marcas en las pezuñas de su ganado, por lo que pudo reconocerlo incluso si había cambiado de color. Cuando Sísifo acudió a casa de Autólico para reclamar su ganado, se entretuvo varios días y finalmente consiguió seducir a Anticlea, la hija del ladrón. Poco después Anticlea casó con Laertes y tuvo a Odiseo, por lo que muchos dudaban de la auténtica paternidad de Laertes. Anticlea murió de pena por la larga ausencia de su hijo o bien se suicidó al oír una falsa noticia sobre su muerte. Cuando Odiseo descendió al Hades pudo ver el alma de su madre y hablar con ella, lo que le entristeció enormemente, pues no sabía que había muerto.
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3 marzo 2010 3 03 /03 /marzo /2010 14:53

Lo-Aprendi-En-El-Jardin.jpg
La sabiduría no estaba en la cima de la montaña de la Universidad.
Sino allí, en el arenero. Estas son las cosas que aprendí:
 
Compártelo todo. Juega limpio. No le pegues a la gente.
Vuelve a poner las cosas donde las encontraste. No te lleves lo que no es tuyo.
Limpia siempre lo que ensucies. Pide perdón cuando lastimes a alguien. Sonrójate.
Lávate las manos antes de comer. Las galletitas calientes y la leche fría son buenas.
 
Vive una vida equilibrada: aprende algo, y dibuja, y pinta, y canta y baila y juega
y trabaja cada día un poco. Duerme la siesta todas las tardes.
Cuando salgas al mundo ten cuidado con el tránsito, tómate de las manos y no te alejes.
Permanece atento a lo maravilloso. Recuerda la pequeña semilla del vaso.
Las raíces bajan, la planta sube y nadie sabe realmente ni como ni porque,
pero todos somos así. Los peces de colores, los hamsters e incluso la pequeña semilla del vaso.
Todos mueren y nosotros también. Y entonces recuerda una de las primeras reglas
y palabras que aprendiste, la más grande de todas:
 
M I R A
 
Todo lo que necesitas saber está allí, en alguna parte, la regla de oro, el amor,
la higiene básica, la ecología, la política, la igualdad, y la vida sana...
todo está allí, en el jardín.
 
Toma cualquiera de estos ítem,  tradúcelos en términos adultos sofisticados
y aplícalos a tu vida familiar o a tu trabajo, a tu gobierno o a tu mundo
y se mantendrá verdadero, claro y firme.
 
Piensa cuanto mejor sería si todos (todo el mundo) tomásemos leche con galletitas a las 10
y luego corriendo nos acurrucáramos en nuestras mantas de dormir la siesta
o si todos los gobiernos tuviesen como política básica volver a poner las cosas
donde las encontraron y limpiar lo que ensuciaron. Y otra cosa... no importa cuan viejo seas,
al salir al mundo es mejor tomarse muy fuerte de la mano y no alejarse.
 
MARIELA .

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3 marzo 2010 3 03 /03 /marzo /2010 14:50

Cuando-Bhuhb-Conocio-A-Lhahl.jpg
Un día Bhuhb estaba jugando en el bosque que es donde viven la mayoría de los gnomos.
De pronto escuchó a una chica que lloraba al lado del mar.
Entonces, Bhuhb se acercó a la chica y le preguntó que le pasaba.
La chica le dijo que ella tenía por amigo a un pescadito que vivía en el mar.
El pescadito se llamaba Gurugug.
 
Entonces, Bhuhb que era amigo de muchos pescaditos, le dijo que iba a tratar de buscarlo.
Fue Bhuhb recorriendo toda la costa del mar Mediterráneo preguntándole a todos los pescaditos
si conocían al pescadito amigo de Lhahl. Así fue que llegó hasta la punta de Europa
que es donde se junta el Mediterráneo con el Océano Atlántico.
 
En ese lugar le preguntó a un pescadito dorado si conocía al amigo de Lhahl.
El pescadito le dijo que él era Gurugug. Bhuhb le contó que Lhahl estaba muy preocupada.
Entonces dijo Gurugug: "Lo que pasa es que estuve de viaje en un lugar donde la gente
toma una especie de té en unas calabazas con una pajita de plata. ¡Era muy divertido!"
 
Juntos volvieron a donde estaba Lhahl y le contaron lo que había pasado.
Lhahl le agradeció muchísimo a Bhuhb y desde entonces son novios.

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3 marzo 2010 3 03 /03 /marzo /2010 14:47

 
Una vez soñe
que en algun lugar
yo podria ser alguien
si lograse amar
Y tambien soñe
que si he de triunfar
mi orgullo aferrado
tendre que superar
 
Un dia llegare
no importa la distancia
el rumbo encontrare
y tendre valor
paso a paso ire
y persistire
a cualquier distancia
yo el amor alcanzare
 
Una vez te vi
era todo irreal
y aunque fuese un sueño
te sentia junto a mi
Se que estas ahi
que te encontrare
aunque tarde una vida
yo jamas renunciare
 
Un dia llegare
no importa la distancia
el rumbo encontrare
y tendre valor
paso a paso ire
y persistire
a cualquier distancia
yo el amor alcanzare
 
Mas alla de toda gloria
del orgullo y el valor
el poder de un heroe
esta en su corazon
 
Un dia llegare
no importa la distancia
junto a ti estare
con tu resplandor
paso a paso ire
y persistire
a cualquier distancia
yo tu vida y tu amor tendre
 
paso a paso ire
y persistire
a cualquier distancia
yo tu vida y tu amor tendre
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3 marzo 2010 3 03 /03 /marzo /2010 14:42

Una-Sombra-Tristisima.jpg
 
Una sombra tristísima, indefinible y vaga
Como lo incierto, siempre ante mis ojos va
Tras de otra vaga sombra que sin cesar la huye,
Corriendo sin cesar.
Ignoro su destino…;
mas no sé por qué temo
Al ver su ansia mortal,
Que ni han de parar nunca, ni encontrarse jamás.
 
Rosalia de Castro

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2 marzo 2010 2 02 /03 /marzo /2010 15:20
Merope.jpgMérope era la séptima de las Pléyades, las hijas del titán Atlas y de la oceánide Pléyone que formaban la constelación homónima. En una ocasión en que Pléyone y sus hijas viajaban por Beocia fueron acosadas por el cazador Orión, que no dejó de perseguirlas, sin alcanzarlas, durante siete años. Finalmente Zeus se apiadó de las muchachas y les facilitó la subida al firmamento, donde desde entonces continúan su huida seguidas de cerca por la constelación de Orión. Su curso por la esfera celeste marcaba el inicio y el fin del verano, razón por la cual eran muy veneradas. Aunque eran siete hermanas, sólo seis se pueden ver en el cielo. Una de las tradiciones atribuía esta circunstancia a que todas las hermanas estaban casadas con inmortales a excepción de Mérope, que era la esposa de Sísifo y que brillaba con menos intensidad por ser la única que había contraído matrimonio con un mortal. Además, Mérope había sido cómplice en la treta que usó su marido para librarse de la muerte, al no enterrarlo para que así él pudiera reclamar volver a la superficie para solucionar su debida sepultura. Sísifo y Mérope fueron los padres de Almo, Tersandro, Sinón, Ornitión y Glauco (el padre de Belerofonte), siendo por tanto los fundadores de las casas reales de Corinto y Licia. Otra tradición explica que la pléyade que falta era Electra, que cuando Troya fue saqueada, entristecida, cubrió su rostro con sus manos.
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2 marzo 2010 2 02 /03 /marzo /2010 15:15

La-Copa-De-La-Vida.jpg

 

La vida es una copa plena de felicidad, pero nunca se te da llena.
Te dan un sorbito de vez en cuando, un sorbito que tienes que ir llenando,
gota a gota, todos los días, para sobrevivir.
No te la pases gimiendo tus desgracias, pronosticando tragedias imaginarias
o asustado por males que probablemente nunca lleguen.
 
Nacemos para luchar por la felicidad... para crearla, para construirla a pesar de tristezas,
desencantos, errores, malas jugadas e irremediables imprevistos.
La felicidad no se encuentra en bienes y placeres.
Se actúa bien y ella sola se va presentando.
La felicidad no es estar añorando todo lo que nos falta, sino acoplarnos a todo:
 
lo que tenemos y lo que no tenemos.
No vendas tu felicidad
¡regálala!
No busques fórmulas sencillas ni baratas para tenerla.
Ingredientes de la felicidad:
 
- Compartir lo que tienes.
- Amar sin exigencias.
- Perdonar sin cicatrices.
- Aceptar sin perfecciones.
- Agradecer lo que te dan.
- Y no rendirte ¡nunca!
 
Todo tiene que ir armonizando.
 
- Del panal, un poquito de miel.
- Del mar, un poquito de sal.
- De la vida, un toque de optimismo.
- De la imaginación, sueños.
- Del dolor, raíces fuertes.
- Y de la fe, solidez de ¡roca!
 
No somos felices, porque no sabemos cómo llenar nuestra copa,
porque no damos a la vida todo lo que podemos darle y esperamos, a veces ingenuamente,
que la vida nos regale... pero sin pagar el precio.
No olvidemos que la mejor manera de ser feliz es ocuparse de que otros lo sean, de servir.
Demos mucho de nosotros y la felicidad llegará sola.
¡Llenemos nuestra copa! y deleitémonos siendo
 
¡FELICES!

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2 marzo 2010 2 02 /03 /marzo /2010 15:10

Con-La-Rana-En-El-Bolsillo.jpg
Aquel día el alcalde municipal nos visitó en nuestra comarca campesina para inaugurar
la nueva escuelita rural de techo pajizo y suelo de tierra apisonada.
En su discurso citó esta definición: "El niño es la verdad con la cara sucia,
la sabiduría con el pelo desgreñado, la esperanza del futuro con una rana en el bolsillo".
Pascualito aprendió la frase y la repitió mentalmente muchas veces. "La cara sucia".
El siempre la tenía así. Y eso lo entendía muy bien. "El pelo desgreñado...".
Pascualito se peinaba raras veces y sus mechones revueltos se lo hacían comprender...
"Con una rana en el bolsillo...". ¿Dónde estaba la rana? Pascualito nunca había tenido
una rana en el bolsillo. Sí, él era la verdad porque tenía la cara sucia...
 
él era la sabiduría porque tenía el pelo desgreñado... pero no era la esperanza
porque le faltaba la rana... ¿y la rana?
Terminada la ceremonia de inauguración de la escuelita rural, Pascualito se fue derecho
al pantano vecino a su rancho a buscar la rana... Ya allí, con el barro a media pierna,
entre croar y croar, empezó su cacería. Unas saltaban antes de estar al alcance de su mano,
otras grandes, casi como sapos, le daban miedo... Aquélla, agarrada a un bejuco,
qué linda era. Y, a los últimos rayos del sol, cómo brillaban sus matices de verde, marrón y azul,
cuántos tonos tornasolados de nácar y plata, como los del sagrario del templo parroquial,
donde Pascualito aspiraba a ser monaguillo, si ganaba una beca para la escuela urbana del cura.
 
La ranita, Pascualito y el crepúsculo continuaban allí, sin atreverse a echarle mano,
no fuera que también saltara como las demás. Pascualito hacía su plan:
le hablaría cariñosamente, le pondría el nombre de Juanita, como el de la niña del rancho
cercano con la cual jugaba. Juanita... no te vayas. ¿Por qué no te vienes conmigo?
Esta noche hará frío aquí en el pantano y, si llueve, te vas a mojar.
Juanita parecía oírlo, inmóvil en su junco. Cuando Pascualito resolvió atraparla,
Juanita fue más rápida, saltó y desapareció. El sol se había ocultado y la oscuridad se insinuaba ya.
 
Pascual corrió a su rancho, donde nadie había notado su retardo, acostumbrados todos
como estaban a las causas de sus demoras: correr tras de algún armadillo,
quedarse bajo los chipios en cosecha admirando los colores de los pájaros,
irse en busca de moras o piñuelas silvestres, o tenderse boca arriba a contemplar las nubes
y adivinar sus figuras. Al verlo llegar tan de carrera, la madre le preguntó:
– ¿Qué fiera te persigue?
– Ninguna, mamá. Es que yo soy la verdad con la cara sucia, la sabiduría con el pelo desgreñado.
Pero no soy la esperanza, porque no tengo una rana en el bolsillo.
 
– ¿Qué qué? ¿Qué qué?
– Sí, mamá, nos lo dijo el alcalde esta mañana en la escuela. Y tú me explicarás
qué son la verdad, la sabiduría, la esperanza.
– Por la verdad irás mañana, después de la escuela, a preguntar a Agapito.
La sabiduría es eso que los sabios saben. La esperanza es eso que sentimos cuando le rezamos
a la Virgen para que llueva, o cuando sembramos, o cuando florece el café,
o cuando vamos al pueblo a vender algo, por si nos lo pagan mejor.
– Mamá, y cuando vemos esas nubes tan bonitas allá sobre el cerro y queremos ir a ellas,
¿eso también es la esperanza?
 
– Sí, y la que tú tienes de llegar a tener una beca en la escuela en el pueblo y ser monaguillo
para ayudar a la misa... ¿Se lo dijiste ya a la maestra?
– Sí, mamá, y se lo he dicho muchas veces.
Al otro día, Pascualito, impaciente, apenas terminó la escuela corrió al rancho de Agapito,
el viejo patriarca, yerbatero, sanalotodo y oráculo de la región, que vivía entre hierbas,
ungüentos y mariposas prendidas con alfileres a las paredes. Decía que con el polvillo
de sus alas curaba las penas de amor. Ante la pregunta de Pascualito "¿qué es la verdad?",
Agapito, mesándose la barba blanca, respondió:
 
– Me haces la misma pregunta que alguien le hizo a Cristo. Hay la verdad del alma
que enseñan los sacerdotes, la verdad del cuerpo que enseñamos nosotros los médicos;
y la verdad de cada uno. Tú, por ejemplo, Pascual, tú también eres la verdad.
– Pero me falta la rana. – ¿Cuál rana?
– Una rana en el bolsillo que tengo que tener y me voy a buscarla.
Juanita estaba en el pantano, en el mismo junco. Pascualito reflexionó:
esta vez no me voy por el lado descubierto, porque Juanita se me pierde entre el juncal.
Me voy por el lado opuesto y, si Juanita salta, saltará en descubierto y la agarraré.
 
La táctica fue buena y Pascualito salió del barrial con Juanita en el bolsillo
repitiéndose a sí mismo: "Soy la verdad, la sabiduría y la esperanza".
Pocos días después, el párroco vino a bendecir el nuevo local de la escuelita rural
y la maestra le habló de Pascualito, de su aspiración a una beca y de su ambición de monaguillo.
También de sus méritos de alumno. El cura no tenía becas libres en la escuela parroquial,
pero luego de un examen a Pascualito, le dijo:
 
– No hay vacantes ahora. Pero te voy a abrir un campo en la escuela de la parroquia.
Preséntate el próximo domingo. Las monjas te lavarán la cara, te peluquearán,
te harán abandonar esa rana del bolsillo. De esa escuela puedes salir para el bachillerato,
luego... Pascualito corrió de la entrevista a comunicarle la noticia a su madre,
cabizbajo y pensativo. – ¿Te vas, hijo? Eso es bueno para llegar a ser doctor,
cura o general. Debes irte. - No, mamá. No me voy. Me quedo a tu lado.
 
Gonzalo Canal Ramírez – Colombia

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2 marzo 2010 2 02 /03 /marzo /2010 15:06

 
Soñar, soñar, soñar, soñar.
Soñar, soñar, soñar, soñar.
 
Cuando quiero tenerte en mis brazos
Cuando te quiero y deseo tus encantos
Siempre que quiero tenerte, todo lo que tengo que hacer es
Soñar, soñar, soñar, soñar.
 
Cuando me siento triste en la noche
Y necesito que me abraces fuerte
Siempre que quiero tenerte, todo lo que tengo que hacer es Soñar.
 
Puedo hacerte mía, probar tus labios con sabor a vino
Cuando sea, noche y día
El único problema es, que se me va la vida soñando
Te necesito tanto que podría morir
Te amo tanto y es por eso que
Siempre que quiero tenerte, todo lo que tengo que hacer es
Soñar, soñar, soñar, soñar.
Soñar.
 
Puedo hacerte mía, probar tus labios con sabor a vino
Cuando sea, noche y día
El único problema es, que se me va la vida soñando
Te necesito tanto que podría morir
Te amo tanto y es por eso que
Siempre que quiero tenerte, todo lo que tengo que hacer es
 
Soñar, soñar, soñar, soñar.
Soñar, soñar, soñar, soñar.
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2 marzo 2010 2 02 /03 /marzo /2010 12:02
Una-Silla-En-Lo-Alto.jpg
 una mujer se ha sentado en tu silla turca
sin desnudarse
tan sólo allí
cuando sueñas cuando vuelves
de las complicaciones.
 
una mujer está hecha de esa soledad
que existe entre lo cotidiano y el deseo.
vuela ante el parabrisas
te engaña se detiene
y luego escapa.
para toda mujer hay un trono
en el centro de un hombre
una silla en la conciencia.
 
yo vivo sobre la nariz entre tus ojos
bajo la frente
sólo tus huesos son cómplices de mi ocio
así los árboles nos traspasan
los colores nos iluminan juntos
y así la muerte nos matará a los dos
boca arriba
entre tus pensamientos
y mi llanto.
 
Reina María Rodríguez

 
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