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11 junio 2010 5 11 /06 /junio /2010 12:25

Laodice.jpg

En la mitologia griega Laódice era la más sensata de las hijas de Príamo y Hécuba, también llamada Hiera y Astíoque. Estaba casada con Télefo, pero cuando éste, obedeciendo a un oráculo, abandonó la ciudad para que sus enemigos le curaran su herida, Laódice consideró que también la abandonaba a ella. Una vez sanado por Odiseo, Télefo se negó a participar en el ataque directo a Troya por respeto a su mujer, aunque ayudó a los aqueos mostrándole caminos y estrategias para atacarla. Príamo volvió a casar a su hija con Helicaón, que fue muerto poco después o, según otras versiones, reconocido y salvado por Odiseo. Laódice quedó también impresionada con los méritos de Acamante, que actuó de heraldo de Atenas en la ciudad diez años antes de la guerra. Con él fue madre de Múnito, al que guardó en secreto y cuya muerte por una picadura de serpiente le provocó tal dolor que Laódice acabó suicidándose o, según otra versión, imploró los dioses y desapareció cayendo en una sima que se abrió en la tierra a la vista de todos. Otros autores afirman que Laódice buscó la muerte ante la caída de la ciudad, por miedo a convertirse en esclava de la mujer de Télefo. Sin embargo Pausanias la cuenta entre las mujeres cautivas tras la guerra de Troya.

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11 junio 2010 5 11 /06 /junio /2010 12:07

El-Matrimonio.jpg

 

Entonces, Almitra habló otra vez: ¿Qué nos diréis sobre el Matrimonio, Maestro?
Y él respondió, diciendo:
Nacisteis juntos y juntos para siempre.
Estaréis juntos cuando las alas blancas de la muerte esparzan vuestros días.
 
Sí; estaréis juntos aun en la memoria silenciosa de Dios.
Pero dejad que haya espacios en vuestra cercanía.
Y dejad que los vientos del cielo dancen entre vosotros.
Amaos el uno al otro, pero no hagáis del amor una atadura.
 
Que sea, más bien, un mar movible entre las costas de vuestras almas.
Llenaos uno al otro vuestras copas, pero no bebáis de una sola copa.
Daos el uno al otro de vuestro pan, pero no comáis del mismo trozo.
Cantad y bailad juntos y estad alegres, pero que cada uno de vosotros sea independiente.
 
Las cuerdas de un laúd están solas, aunque tiemblen con la misma música.
Dad vuestro corazón, pero no para que vuestro compañero lo tenga.
Porque sólo la mano de la Vida puede contener los corazones.
Y estad juntos, pero no demasiado juntos. Porque los pilares del templo están aparte.
 
Y, ni el roble crece bajo la sombra del ciprés ni el ciprés bajo la del roble.
 
Autor: Gibran Khalil Gibran

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11 junio 2010 5 11 /06 /junio /2010 12:00

El-Jazmin-de-la-Princesa.jpg

 

La princesa tenía un jazmín que vivía con su mismo aliento. Se lo había regalado la luna.
La princesa tenía ocho o nueve años pero nunca la habían dejado salir sola de palacio.
Y tampoco la llevaban donde ella quería. Un día dijo a su flor:
– Jazmín, yo quiero ir a jugar con la hija del carbonero sin que lo sepa nadie.
– Ve, niña, si así lo quieres. Yo te guardaré la voz mientras vuelves.
La niña salió dando saltos. El carbonero vivía al principio del bosque.
 
Pronto la Reina echó de menos a su hija y la llamó:
– Margarita, ¿dónde estás?
– Aquí, mamá –dijo el Jazmín imitando la voz de la princesa.
Pasó un rato y la Reina volvió a llamar:
– Margarita, ¿dónde estás?
– Aquí, mamá –contestó el Jazmín.
 
El principito, hermano de Margarita, llegó del jardín. Era mayor que su hermana y ya cuidaba de ella.
– Mamá ¿no está Margarita?
– Sí, hijo.
– ¿Dónde?
La Reina llamó a su hija y el jazmín contestó como siempre.
El príncipe se dirigió al lugar de donde venía la voz pero no vio a nadie.
 
La Reina repitió la llamada y el jazmín contestó. Pero pudieron comprobar que la niña no estaba,
ni allí ni en ninguna parte. Avisaron al Rey. Vinieron los cortesanos.
Llegaron los guardias y los criados. Todo el palacio se puso en movimiento.
Había que encontrar a la niña. La gente corría de un lado para otro en medio de la mayor confusión.
La Reina lloraba. El Rey se mesaba los cabellos.
La Reina volvió a llamar esperanzada.
 
– Margarita, ¿dónde estás, hija?
– Aquí, mamá.
Se dieron cuenta de que la voz salía de la flor.
El Rey dijo que echaran el jazmín al fuego porque debía estar embrujado;
pero la princesa llegó a tiempo para recogerlo.
Su hermano le dijo autoritario:
 
– ¡Entrega esa flor!
– ¡No la doy! Es mi jazmincito. Me lo regaló la luna. –Y lo apretó contra el pecho.
– Una flor que habla tiene que estar hechizada –dijo un palaciego.
– No la doy.
El Rey ordenó:
– Quitadle la flor a viva fuerza.
 
Y la niña, rápidamente, se la tragó. El jazmín, no se sabe cómo,
se le aposentó en el corazón. Allí lo sentía la niña.
Todos lloraban porque decían que la princesa se había tragado un misterio.
Y que vendrían muchos males a ella y al Reino. Pero no.
Sólo que, a la Princesa Margarita, se le quedó para toda la vida la voz perfumada.

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10 junio 2010 4 10 /06 /junio /2010 11:31

 

 

En un día de estos en que suelo pensar
“ hoy va a ser el día menos pensado”,
nos hemos cruzado, has decidido mirar,
a los ojitos azules que ahora van a tu lado
 
Desde el momento en el que te conocí
resumiendo con prisas tiempo de silencio
te juro que a nadie le he vuelto a decir
que tenemos el récord del mundo en querernos.
 
Por eso esperaba con la carita empapada
a que llegaras con rosas, con mil rosas para mí,
porque ya sabes que me encantan esas cosas
que no importa si es muy tonto, soy así.
y aún me parece mentira que se escape mi vida
imaginando que vuelves a pasarte por aquí,
donde los viernes cada tarde, como siempre,
la esperanza dice "quieta, hoy quizás sí..."
 
Escapando una noche de un bostezo de sol
me pediste que te diera un beso.
con lo baratos que salen mi amor,
qué te cuesta callarme con uno de esos.
 
Pasaron seis meses y me dijiste adiós,
un placer coincidir en esta vida.
allí me quedé, en una mano el corazón,
y en la otra excusas que ni tú entendías.
 
Por eso esperaba con la carita empapada
a que llegaras con rosas, con mil rosas para mí,
porque ya sabes que me encantan esas cosas
que no importa si es muy tonto, soy así.
y aún me parece mentira que se escape mi vida
imaginando que vuelves a pasarte por aquí,
donde los viernes cada tarde, como siempre,
la esperanza dice "quieta, hoy quizás sí..."
 
Y es que empiezo a pensar
que el amor verdadero es tan sólo el primero.
y es que empiezo a sospechar
que los demás son sólo para olvidar...
 
Por eso esperaba con la carita empapada
a que llegaras con rosas, con mil rosas para mí,
porque ya sabes que me encantan esas cosas
que no importa si es muy tonto, soy así.
y aún me parece mentira que se escape mi vida
imaginando que vuelves a pasarte por aquí,
dondé los viernes cada tarde, como siempre,
la esperanza dice "quieta, hoy quizás sí..."

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10 junio 2010 4 10 /06 /junio /2010 11:19

Territorios-de-un-Cuerpo-4.jpg

 

ESTOY tumbado al borde de tu claridad,
en la suntuosidad de una batalla
donde ninguno es vencedor,
y hasta el olor del cuarto,
donde rugen insomnes, tu apetito y mi sed,
florece sin saberlo, como un musgo surgido
de mi humedad tan tuya, de un sendero
que nos conduce hasta ese mar sin olas,
la tierra azul donde se desordena
el centro mismo del placer, la espuma
en que consiste toda esta explosión, y, al fondo,
la lluvia que golpea las ventanas,
la lluvia siempre otra, insobornable,
con sus lentas espinas.
 
Jenaro Talens

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9 junio 2010 3 09 /06 /junio /2010 11:46

Areopago.jpg

El Areópago según la leyenda, se llamaba así porque Ares había sido juzgado por los dioses y exonerado de ser ajusticiado por dar muerte a Halirrotio. Halirrotio, hijo de Poseidón, que había violado a la hija de Ares, Alcipe. Por otra parte, y también según la leyenda, allí fue juzgado Orestes por el asesinato de su madre Clitemnestra. En su origen, el consejo del Areópago dependía del rey y se componía únicamente de Eupátridas, la influencia de éstos aumentaba a medida que iba disminuyendo el poder del rey, hasta el siglo VII a. C., en el que ya, éstos últimos, llegaron a gobernar. Tras las reformas de Solón, sus miembros eran escogidos entre los arcontes (magistrados) cuyos cargos eran inamovibles, y representaban a los ricos en oposición a los aristócratas, si bien constituían un organismo menos exclusivo. Este tribunal controlaba a los magistrados, interpretaba las leyes y juzgaba a los homicidas. Sus poderes políticos fueron recortados y, en cierta medida, limitados por Clístenes, pero mantuvieron el poder hasta las Guerras Médicas. Con el rápido progreso de las instituciones democráticas, sus poderes resultaban incongruentes. Los arcontes perdieron su prestigio y su poder político en el 487 a. C., ya no eran escogidos entre los hombres más importantes de la sociedad, sino que eran elegidos por sorteo.

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9 junio 2010 3 09 /06 /junio /2010 11:44

Toque-Zen.jpg

 

Recuerde este proverbio chino:
 
Los Maestros pueden abrir la puerta mas sólo usted puede entrar.
 
Tenga un proyecto de vida, mas esté abierto para percibir las señales del camino.
Sea flexible como los gajos de un árbol al viento, así nada podrá quebrarlo.
Encienda un incienso.
El marca el tiempo de su meditación o de cualquier actividad y purifica el ambiente.
Además de eso, según los monjes zen-budistas, el humo esparce bienestar a todos los seres
y eleva nuestro espíritu.
 
Tenga cerca una caja de arena, con algunas piedras y modifique cada día la posición de ellas
y el trazado de los granos.
Mover en el jardín zen es una forma de aquietar la mente y una metáfora de la vida:
Todo está cambiando en todo momento, un día es diferente de otro y usted puede crear su presente.
En el trabajo, cuando estuviera en una situación de conflicto o recibiera una provocación,
no reaccione inmediatamente.
 
Respire y preste atención, pues siempre hay una manera de resolver las cuestiones de forma pacífica,
con respeto amorosamente. Caso contrario, usted entra en la sintonía de acciones
y pensamientos negativos, dañinos para los otros y para usted mismo.
En el tránsito, manténgase atento y gentil con los otros conductores.
Mantenga distancia y ceda el paso. Si está muy alterado con la espera,
tenga en el vehículo música tranquila y algunos caramelos.
 
Eso baja la ansiedad y suaviza el enojo e impaciencia.
Simplemente sea lo que es,
Acepte su cuerpo y sus pensamientos.
Acuérdese de mirar hacia el cielo.
Eso expande los límites de la mente y nos recuerda que somos una pequeña parte del inmenso Universo,
que esta siempre en movimiento.
 
Al hablar, use palabras de cariño y respeto, pues usted está delante de otro ser humano,
sea quien fuera.
Reserve algún tiempo y apenas quede sin hacer nada:
No piense, no contemple, no desee cambios.
En cada gesto simple de lo cotidiano, usted puede descubrir nuevos placeres.
Saboree el agua y cada alimento como un bien precioso, una fuente de energía vital.
 
Cuando este comiendo o cocinando, no desperdicie.
Comience el día sentándose con la columna erecta,(puede ser en una silla),
perciba su respiración, los latidos de su corazón, sus tensiones, sus pensamientos.
Quédese así por algunos minutos, después respire hondo y salga al mundo dispuesto
a aceptar el día como venga, como si fuese el primero de su vida.
 
Viva el momento presente. El pasado ya se fue y el futuro aún no existe.
El aquí y ahora es la única realidad.
La respiración tiene el poder de cambiar rápidamente
su estado de ánimo.
 
En situaciones de estrés, ansiedad, enojo, tristeza, calme su respiración
y tenga en mente que todas las situaciones son pasajeras,
que todo está en constante transformación.
Preste atención en todo lo que hiciere y mire las acciones
y los comportamientos repetitivos como una nueva oportunidad de percibir la vida
con más cuidado y amor.

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9 junio 2010 3 09 /06 /junio /2010 11:43

El-Jardin-De-Los-Ruisenores.jpg

 

La primavera había llegado, el jardín se empezaba a llenar de flores.
Todas las tardes la niña esparcía migas de pan viejo para los pajaritos que estaban hambrientos,
cerca de la fuente, al lado del columpio y entre las cañas.
Como cada tarde, se sentó en la larga mesa rústica del jardín, y muy quietita esperó
que llegaran los sus pequeños amiguitos. El ruiseñor se posó junto a la niña,
que divertida y extrañada le preguntó:
 
Hola, pajarito lindo, ¿No tienes miedo de mi?
El ruiseñor cantó un poquito a modo de respuesta, dando saltitos para adelante y para atrás.
Se incorporó suavemente y se encaminó hacia la cocina, el avecilla revoloteó delante
de la pequeña cantando fuertemente a la vez que volvía a la mesa,
repitiéndolo varias veces sin dejar entrar a la chiquilla.
Pero... ¿Qué te pasa?, le preguntó, aunque no sabía como haría para entender la respuesta cantora.
 
El animalito voló rasante por encima de la mesa y volviendo por debajo de la misma,
cantó y cantó, altisonantemente. La niña se sentó donde estaba antes.
Parecía quererla llevar, a tironcitos con el pico a algún lado, estiraba de su blusa
y cantaba siempre los mismos tonos y el mismo ritmo: tiru-tu-tití tiru-tu-tití
Se levantó al mismo tiempo que el pajarito volaba algo más lejos y volvía hacia ella
con el mismo: tiru-tu-tití tiru-tu-tití cada vez que revoloteaba cera de su nariz.
 
¡Está bien! ¡Está bien!, dijo la niña, ya te sigo, ¿a dónde quieres llevarme?
El pajarito volaba indicándole el camino. La niña trepó y trepó al árbol y el canto del ruiseñor
había cambiado, sonaba más triste: Titi-tííí-tu Titi-tííí-tu
Al mirar entre las hojas, descubrió un nido del que casi no se oía nada,
intentó llegar más cerca, y vió algo muy triste: un montón de hijitos de la Ruiseñora que piaban bajito,
bajito, y otros que quizas estaban durmiendo o muertos... La mamá pájara se paró encima
del nido cantando muy muy triste.
 
¿Qué le pasa a tus hijitos? preguntó apenada, ¿es que nunca llegas al pan de la tarde?
Bueno, espera que ahora voy a ayudarte, le dio esperanzas a la triste pájara.
Bajó cautelosamente y corriendo entró en la cocina, casi gritando le dijo a su madre:
¡Mamá, mamá tenemos que salvarlos, hay que hacer algo!, decía atolondradamente,
los-hijitos-de-la-ruiseñora -están-muy-enfermos -quizas-muertos-algunos..., tomó aire agitada.
Calma Margarita, ¿de quién hablas, qué pasa?, le contestó tranquilizadora la madre
agachándose a la altura de la niña.
 
A la ruiseñora no la han dejado comer pan los pájaros grandes, como ella es tan pequeñita,
y ahora han nacido sus pichones, están todos muy débiles, algunos creo que están...
muriéndose, dijo muy bajito como si no quisiera decir esta palabra.
La madre le dio un buen tazón con alpiste, un plato profundo con pan viejo mojado y algunas galletas.
Margarita salió como un rayo hacia el árbol, fue trepando con una cosa por vez
y las fue acomodando lo más cerca que pudo del nido, llamó a la ruiseñora
y enseguida se llenó de un alegre trinar cuando vio el banquete que tenía sólo para su familia. 
 
Cada tarde Margarita traía nuevas proviciones al árbol e igual que si fuera una doctora
de pajaritos le preguntaba a la ruiseñora cómo se encontraban los pequeñuelos,
tarde a tarde se oía un coro cada vez más vigoroso en el árbol.
Hasta que una tarde, cuando Margarita estaba sentada en la mesa --donde vio a la ruiseñora
por primera vez--, aparecieron todos sus pequeños pacientes,
crecidos y fuertes a cantarle la más bella canción del Ruiseñor.

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8 junio 2010 2 08 /06 /junio /2010 11:48
 
No vayas a cambiar, intentando complacerme
Nunca me has decepcionado antes
No es que piense que resultas demasiado familiar
Y ya no te vea más
 
No te dejaría en tiempos difíciles
Nunca podríamos haber llegado hasta aquí
Acepté los buenos tiempos, aceptaré los malos
Te aceptaré justo como eres
 
No vayas y pruebes alguna nueva moda
No te cambies de color de pelo
Cuentas siempre con mi pasión tácita
Aunque podría parecer que me da igual
 
No quiero conversaciones inteligentes
No quiero trabajar tanto
Sólo quiero alguien con quien hablar
Te quiero justo como eres
 
Necesito saber que siempre serás
La misma que he conocido siempre
¿Qué hará falta para que creas en mí
De la misma forma que yo creo en ti?
 
Te dije que te quiero, y es para siempre
Y te lo prometo de corazón
No podría amarte más
Te amo justo como eres
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8 junio 2010 2 08 /06 /junio /2010 11:45

Territorios-de-un-Cuerpo-3.jpg

 

Cada nuevo clima
es, al cabo,costumbre, y yo, extranjero.
El día ha caducado
y va a empezar la oscuridad.
Déjame que me oculte junto a ti,
en el frondoso bosque de unos ojos
donde no cesa de llover.
Acurrucado entre sus matorrales,
aguardaré a que tu pasión me señale el camino.
Sé que el aire es más dulce donde crece la luz.
 
Jenaro Talens

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  • : Olympia
  • : Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por el simple hecho de haberse cruzado en nuestro camino...
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