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14 mayo 2010 5 14 /05 /mayo /2010 11:45

El-Grillo-Gordillo.gif

 

Gregorio salió al jardín para recoger las hojas que caen en otoño.
Cogió un rastrillo y agrupó las hojas en un montón muy grande.
Limpió la gardenia de ramas secas y regó las plantas que estaban a punto de germinar.
Gregorio se encontraba muy alegre porque le agradaban mucho los campos y la agricultura,
por eso, de mayor, quería ser guardabosques. El día era gris, como casi siempre en otoño,
y pronto comenzó a llover. Gregorio se guarneció debajo de un árbol muy gordo para
protegerse de la lluvia.
 
-¡Oh! ¿Qué es esto?- se preguntó el niño.
En el tronco grueso y gordo del árbol había una grieta bastante grande.
Gregorio asomó la cabeza y descubrió una gruta gris y tenebrosa.
¿Sería la guarida de un animal peligroso? ¿Sería una gruta mágica o sería,
simplemente, una grieta de árbol viejo?
 
Gregorio no lo sabía y decidió averiguarlo. Con la garganta seca por los nervios
y un sabor amargo en la boca, penetró en la gruta.
-¡Hola!- dijo una voz.
-¡Ah!- gritó Gregorio aterrorizado.- ¿Quién es?- preguntó con un gorgorito en la voz.
-Soy yo- respondió alguien desde el suelo.
 
Gregorio bajó la cabeza y descubrió a un grillo negro muy serio sentado sobre un garbanzo.
-Soy el grillo Gordillo, el guardián de la gruta del árbol mágico. Por ser bueno
y recoger las hojas del jardín puedo concederte dos deseos.
Gregorio estaba encantado. Un grillo mago, llamado Gordillo, iba a concederle dos deseos. ¡Era genial!
-¡Quiero ser mayor!- exclamó sin dudarlo un segundo.
 
El grillo Gordillo que seguía sentado, muy grave, sobre el garbanzo,
dio unos pases mágicos y sucedió el prodigio.
Gregorio comenzó a agrandarse y agrandarse hasta que quedó completamente pegado a las paredes de la gruta.
-¡Socorro! ¡No me puedo mover!
El grillo Gordillo había cumplido lo acordado y había hecho a Gregorio tan mayor
que era tan grande como el tronco de árbol y no cabía por la grieta.
  
¡Nunca podría abandonar la gruta mágica!
-¡Por favor!- suplicó- ¡Quiero volver a ser pequeño!
El grillo, con un gesto muy gracioso, realizó los pases mágicos adecuados
y Gregorio encogió hasta volver a ser el mismo de siempre.
-¡Muchas gracias!- dijo Gregorio aliviado.
 
-Siento no poder concederte más deseos. Quizás si vuelves mañana...
Gregorio le agradeció mucho su buena intención y abandonó a toda prisa la gruta.
Estaba claro que el grillo Gordillo era un malísimo mago. Pero, aún así,
Gregorio decidió pensar toda la noche el deseo y regresar a la mañana siguiente.
¡A ver si tenía más suerte!

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Published by Ramazzotti - en Cuentos
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